lunes, agosto 24, 2009

Eurodiputados condenan golpe en Honduras y confirman sanciones económicas


DECLARACIÓN DE EURODIPUTADOS DEL PARLAMENTO EUROPEO


Considerando que el pasado 28 de junio el ejército de Honduras dio un golpe de estado deteniendo y expulsando a su Presidente Manuel Zelaya

Considerando que el día siguiente Roberto Micheletti se autoproclamó presidente de Honduras.

Condenamos enérgicamente el golpe de Estado militar contra el Presidente de Honduras José Manuel Zelaya, así como su detención y expulsión forzada del país, y la instauración de un régimen de facto.

Nos sumamos a la comunidad internacional y los organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos en la exigencia de la restitución inmediata de J.M. Zelaya como Presidente electo de Honduras y el restablecimiento del orden democrático y constitucional en el país

Declaramos el no reconocimiento ni aceptación de ningún gobierno que intente reemplazar al democráticamente electo en Honduras, rechazamos cualquier ataque al Estado de Derecho Hondureño y exigimos el respeto al orden democrático y constitucional y el restablecimiento de la libertad de prensa y de ejercer oposición

Nos solidarizamos plenamente con las fuerzas democráticas de Honduras que resisten y luchan pacíficamente por el restablecimiento de la democracia y saludamos la mediación del Presidente de Costa Rica Óscar Arias con el fin de encontrar una solución pacífica de la situación.

Aprobamos la suspensión de las negociaciones del Acuerdo de Asociación UE-América Central mientras no se restablezca la democracia en Honduras, y exigimos la suspensión hacia el gobierno de facto de toda cooperación y de las facilidades comerciales SPG+


DECLARATION BY MEMBERS OF THE EUROPEAN PARLIAMENT


Considering that on 28th June last, the army of Honduras organized a coup d'état, arresting and expelling the country's President Manuel Zelaya

Considering that the following day Robert Micheletti declared himself president of Honduras.

We strongly condemn the military coup d'état against the President of Honduras, Jose Manuel Zelaya, as well as his detention and forced expulsion from the country, and the establishment of a system de facto.

We add our names to those of the International Community and international organizations such as the Organization of American States in their demands for the immediate reinstatement of J.M. Zelaya as President elect of Honduras and the reestablishment of democratic and constitutional order in the country.

We declare that no recognition or acceptance should be granted to any government that tries to replace the government that was democratically elected in Honduras; we reject any attack on Honduran Rule of Law and require the respect for democratic and constitutional order and the reestablishment of press freedom and freedom to exercise opposition.

We express our solidarity with the democratic forces of Honduras that continue to peacefully resist and fight for the reestablishment of democracy and we fully support the mediation by the President of Costa Rica, Oscar Arias, in order to find a peaceful solution to the situation.

We approve the suspension of negotiations on the EU-Central America Association Agreement for as long as democracy has not been restored in Honduras, and we call for the suspension from the de facto government of any cooperation as well as all GSP + trade facilities.

Signatures:

1. Willy Meyer
2. Luis Yáñez-Barnuevo García
3. Raül Romeva i Rueda
4. Raimon Obiols
5. Miguel Ángel Martínez
6. Bairbre de Brún
7. Bart Staes
8. Catherine Greze
9. Yannick Jadot
10. Soren Bo Sondergaard
11. Antolín Sánchez Presedo
12. Iratxe García Pérez
13. Hélène Flautre
14. María Muñiz de Urquiza
15. Antonio Masip Hidalgo
16. Andrés Perello Rodríguez
17. Teresa Riera
18. Athanasios Pafilis
19. Georgios Toussas
20. Judith Sargentini
21. Bas Eickhout
22. Marije Cornelissen
23. Maria Badia
24. Takis Hatzigeorgiou
25. Kyriacos Triantaphyllides
26. Ilda Figueiredo
27. João Ferreira
28. Ricardo Cortés Lastra
29. Enrique Guerrero Salom
30. Gabriela Cretu
31. Miguel Portas
32. Marisa Matias
33. Rui Tavares
34. Ulrike Lunacek
35. Oriol Junqueras Vies
36. Satu Hassi
37. Sven Giegold
38. Caroline Lucas
39. Jean-Luc Mélenchon
40. Eva-Britt Svensson
41. Gianni Vattimo
42. Nikolaos Chountis
43. Britta Thomsen
44. Emilio Menéndez del Valle
45. Helmut Scholz
46. Frieda Brepoels
47. Franziska Brantner
48. Kartika Liotard
49. Gabriele Zimmer
50. Inés Ayala Sender
51. Thomas Händel
52. Sabine Wils
53. Sven Giegold
54. Jan Philipp Albrecht
55. Margrete Auken
56. Rebecca Harms
57. Sabine Loesing
58. Dennis de Jong
59. Juan Fernando López Aguilar
60. Edite Estrela
61. Carlos Coelho
62. Pascal Canfin
63. Lothar Bisky
64. Emilie Turunen
65. Izaskun Bilbao Barandica
66. Kader Arif
67. Magdalena Álvarez
68. Josefa Andrés Barea
69. Eider Gardiazabal
70. Leonidas Donskis
71. Wolfgang Kreissl-Dörfler
72. Ana Maria Gomes
73. Sandrine Bélier
74. Patrick Le Hyaric
75. Elisabeth Schroedter
76. Leonidas Donskis
77. Jürgen Klute
78. Ivo Vajgl
79. Jean-Paul Besset
80. Vincent Peillon
81. Luis Paulo Alves
82. Bill Newton Dunn
83. Vladimir Remek
84. Françoise Castex
85. Jean Lambert
86. José Bové
87. Isabella Lövin
88. Eva-Britt Svensson
89. Marie Christine Vergiat
90. Milan Zver

domingo, agosto 23, 2009

Lecciones para un golpista senil


Creo que fue Julio Escoto, si no recuerdo mal, el primero en advertir que entre las características del equipo de los golpistas está la impronta de la demencia senil que exhiben con notable desparpajo: Ortez Colindres llamando "negrito del batey" a Obama, Pineda Ponce rebautizando a la señora Clinton como "Hilaria", pero el más conspicuo miembro del "team Alzheimer", aderezado con absurdas grandilocuencias de aspirante a escritorzuelo, es Juan Ramón Martínez, anémico ideólogo de la "sucesión presidencial" y reconocido lamesuelas de Carlos Flores Facussé. Y aunque los "escritos" de Martínez no pasan de burdos palimpsestos de las maquinaciones de su jefe, algunos articulistas de opinión se han dignado comentarlos, pulverizando sus paupérrimos argumentos y poniendo en evidencia la ampulosa estulticia y la vesanía de que hace gala este personaje. Para muestra, este artículo del poeta y narrador Víctor Manuel Ramos, quien desnuda, por enésima vez, las sandeces de Juan Ramón.

Lo que Juan Ramón no quiere ver
Víctor Manuel Ramos

En las últimas semanas, el país ha retrocedido con una velocidad inusitada. Es esta una afirmación completamente cierta de Juan Ramón Martínez en su artículo destinado a expresar su opinión sobre la libertad de expresión en Honduras después del golpe militar del 28 de junio. Sin embargo gran parte del contenido de su artículo es tendencioso y falto de veracidad.

Veamos: No es cierto que Manuel Zelaya Rosales haya intentado desmontar el sistema democrático para establecer una dictadura por medio del uso de la violencia. La verdad es que el Presidente quería profundizar la democracia, que hasta hoy en día no ha favorecido a las grandes mayorías a las que solo se les ha utilizado para ir a las votaciones estimuladas por la mentira demagógica, y para eso se proponía realizar una encuesta en la que se preguntaba al pueblo si quería que se instalara una cuarta urna para preguntar si se estaba de acuerdo en convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Juan Ramón ha insistido en esta tergiversación de la verdad desde antes del golpe.

Empecinado en no ver la realidad, sigue calificando a los manifestantes que exigen el retorno a la constitucionalidad como turbas enardecidas, a pesar de que quienes en las manifestaciones pacíficas han escenificado los disturbios, los actos terroristas y el maltrato han sido los militares, los policías y los infiltrados enviados por el alcalde de la Capital. Según Juan Ramón el Presidente Zelaya se ha quedado sin el respaldo de partido alguno, sin líderes de opinión con respeto entre la ciudadanía y sin masa electoral. Porque para nuestro amigo, los verdaderos líderes, los que despiertan el entusiasmo arrebatador entre las masas hondureñas son Pepe Lobo y Elvin Santos. Esta verdad la corroboraron los indios intibucanos cuando recibieron a Don Elvin con huevos y tomates. Como la prensa y la televisión adocenadas no ven las marchas, las caravanas, las manifestaciones a través de Radio Globo y Cholusat sigue, Juan Ramón, con la idea equivocada de que Zelaya carece de respaldo popular. Este respaldo que ha ido en aumento, a pesar de la represión policial y militar de tal suerte que, fuera del poder, los hondureños que apoyan a Zelaya son cada día más y, por supuesto, más intolerantes al golpe militar, en todo el país y en todo el mundo. Pesa sobre los golpistas la responsabilidad de más de cinco asesinatos.

En cuanto a las violaciones de la libertad de expresión, Juan Ramón magnifica lo que ocurrió a un carro de La Tribuna y a las instalaciones de El Heraldo, periódicos que la masa ha identificado como golpistas y que, lo crea o no, han hecho una campaña de tergiversación y ocultamiento de la verdad. Pero se refiere de refilón a los ataques a los reporteros de Diario Tiempo (toletazos y destrucción de cámaras) e ignora el secuestro y el cierre de Radio Globo y de Cholusat Sur, la expulsión y provocación contra Tele Sur, el atropello contra reporteros de emisoras de varios puntos del país. Resulta que realmente había más libertad de información durante el gobierno de Zelaya que durante este período doloroso para los hondureños.

Que las actuales autoridades son legítimas o no es algo que no está en discusión. El Señor Micheleti es producto de un golpe de Estado, de la usurpación del poder por la fuerza, la mentira, la suplantación y el atropello contra el pueblo. Tan cierto es esto que los golpistas han recibido el repudio de los organismos internacionales, que no son reconocidos por ningún gobierno y que son rechazados por la mayoría del pueblo hondureño, aunque Ud. no lo crea, y por eso es legítima la desobediencia a un gobierno usurpador. ES más, el cargo de Canciller es realmente innecesario, más bien debería ser un ministro del interior porque no tiene ninguna tarea con ningún país amigo.

No creo que ningún liberal esté adolorido porque Zelaya haya usado un pijama azul el día en que fue secuestrado y expulsado del país. Esa es una broma de mal gusto. Ahí es precisamente donde reside su gran error de apreciación del columnista. El pueblo hondureño ya no se inmuta por colores y por eso está en las calles en la lucha no por una bandera azul o colorada, ambas han estado al servicio de los explotadores y contra el pueblo. Eso lo saben perfectamente bien los hondureños de hoy, después del golpe. Ahora los hondureños luchamos por una patria nueva, auténtica, en poder de las grandes mayorías, interesada en el porvenir de todos los ciudadanos. Una democracia a la que se oponen, precisamente, quienes ahora han tomado los altares de la patria apoyados en las bayonetas y en las botas militares. El pueblo hondureño, estimado Juan Ramón, despertó y no cejará hasta establecer una real democracia.

viernes, agosto 21, 2009

Una respuesta contundente ante la arbitrariedad


No tardó mucho el doctor Darío Euraque en dar respuesta al oficio OS-425-2009, donde la señora Myrna Castro le comunicaban su ilegal separación del cargo de legítimo gerente del Instituto Hondureño de Antropología e Historia. En su breve y contundente respuesta (ver arriba de esta nota), Euraque le advierte que hará caso omiso de tal notificación en vista de que el procedimiento seguido no corresponde a Ley. Asimismo, le comunica "que iniciaré los trámites correspondientes para defender la legalidad y mis derechos".

Nuevo atentado contra la cultura


Hace unas horas, fuentes oficiales ligadas al Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), denunciaron que, en un nuevo atentado contra la cultura, "la ministra" Myrna Castro despidió, de manera absolutamente ilegal (ver carta arriba), al doctor Darío Euraque, legítimo director de esa dependencia.
En un correo enviado por Yesenia Martínez, jefa de la Unidad de Historia del IHAH, se denuncia que "Myrna Castro, "Ministra de Cultura, Artes y Deportes" (¿?) despidió al Dr. Darío Euraque, Gerente del Instituto Hondureño de Antropología e Historia". A continuación, se advierte, con toda propiedad, que "el despido es ilegal, ya que quien nombra al Gerente del IHAH es el Consejo Directivo; aunado a esto, es un gobierno golpista".
También revela que se está redactando un documento donde se comprueba la ilegalidad del despido, y que los empleados, compañeras y compañeros, así como los colegas más cercanos del doctor Euraque, se han sumado solidariamente a la defensa de la Institución.
Lo cierto es que la labor del doctor Euraque al frente del IHAH sólo puede calificarse como extraordinaria. Desde su nombramiento, abandonó la línea personalista y hasta egocéntrica que había caracterizado a administraciones anteriores, optando por integrar un equipo de trabajo competente y disciplinado, con una auténtica vocación de servicio, que en poco tiempo logró imprimir una dinámica hasta entonces inédita en esa entidad.
Comenzó por cambiar la visión centrada casi exclusivamente en Copán para apuntar hacia otros sitios hasta entonces relegados a un segundo plano. Merced a su impecable hoja de vida y relevante perfil académico, Euraque logró concitar la adhesión internacional a proyectos ambiciosos, que buscaban ampliar los conceptos tradicionales de identidad y patrimonio.
Entre sus logros más importantes podemos citar: el desarrollo de proyectos integrales de investigación en los sitios arqueológicos de Currusté y Cerro Palenque, ambos ubicados en el Valle de Sula; la realización, del 13 al 16 de noviembre del 2008, del Simposio Internacional "Esclavitud, Ciudadanía y Memoria: Puertos menores en el Caribe y el Atlántico", evento que reunió a más de 60 expertos internacionales y hondureños en la Fortaleza San Fernando de Omoa; mientras que en el plano editorial destaca la publicación, en el año 2008, de más de veinte libros, obras puntuales como La Bahía del Puerto del Sol y la masacre de los garífunas de San Juan, Honduras, patria de la espera, Historiografía de Honduras, Documentos clasificados de la policía secreta de Carías, Los hijos de la muerte. El universo mítico de los tolupán jicaque, Política y Estado en la sociedad hondureña del siglo XIX, además de revitalizar con un nuevo giro académico la revista Yaxkín. Mención especial merecen los esfuerzos orientados a la profesionalización de historiadores locales, a quienes se ofrecieron seminarios y talleres para contribuir con su formación.
En realidad son tantos y tan variados los programas que el doctor Euraque impulsó junto a su equipo de trabajo en el IHAH, que es recomendable ingresar en la página web http://www.ihah.hn/ (otro acierto más) y pasar revista en detalle a su gestión al frente de esta dependencia, encargada por mandato constitucional de la protección, investigación, conservación, y promoción del Patrimonio Cultural de la Nación, además de propiciar el conocimiento y valoración de los distintos elementos que integran al Patrimonio Cultural de la Nación, para un acercamiento y reforzamiento de la identidad nacional del pueblo hondureño; misión y visión que, sin lugar a dudas, se han cumplido fielmente bajo la dirección de su gerente Darío Euraque.
En consecuencia, condenamos enérgicamente este nuevo zarpazo a la cultura y exhortamos al pueblo de Honduras, a sus intelectuales y artistas, a la comunidad internacional, a manifestarse en contra de este vil atropello, que pone una vez más en evidencia el carácter fascista, anticultural y cavernario del actual gobierno de facto. Finalmente, expresamos de manera incondicional nuestra solidaridad con Darío Euraque, amigo y compañero, así como con su excepcional equipo de trabajo, que en estas horas difíciles le han acompañado con valentía y dignidad propias de los verdaderos intelectuales.
NOTA: Y para quienes desconocen el perfil profesional del doctor Darío Euraque, pueden consultar información pertinente en este sitio: http://www.trincoll.edu/~euraque/

martes, agosto 18, 2009

Homo homini lupus. Marco Madrid


"Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo".
Abraham Lincoln

Después de conquistar la ciudad, el califa Omar llegó a la biblioteca y pensó: si estos libros ya están contenidos en el Corán, son innecesarios. Si no están en el Corán, son heréticos. Y mandó a quemar la biblioteca de Alejandría por superflua o por hereje.

En Honduras, Roberto Micheletti afirma que el pueblo eligió al Congreso y el Congreso lo nombró a él presidente. Por consiguiente, ha sido electo por el pueblo. Es claro que tanto el razonamiento dubitativo del califa como el silogismo del golpista son errados por provenir de premisas falsas. No hay ningún numeral del artículo 205 de la Constitución que señale la elección del presidente de la República como atribución potestativa del Congreso Nacional. “El presidente y tres designados a la presidencia de la República serán elegidos conjunta y directamente por el pueblo por simple mayoría de votos”, anuncia de manera taxativa el artículo 235 de la Constitución. Micheletti sabe esto, pero prefiere porfiar compulsiva y patológicamente en la mentira.

Una mentira muy bien argumentada puede pasar por verdad y una verdad puede transformarse en mentira, ya que el hombre es la medida de todas las cosas, decían con cierto grado de inmoralidad los antiguos sofistas a los que Aristóteles acusaba de hacer dinero con una ciencia aparente, y a los que Sócrates combatió afirmando que si el hombre es la medida de todas las cosas, no es por su individualidad variable y egoísta, sino por su razón universal. No es que quiera afirmar aquí que Micheletti y sus adláteres sean Protágoras, Gorgias o Hipias de Helis. No: los sofistas por lo menos fueron útiles al desarrollo de la filosofía y los golpistas son sociópatas, mercaderes de oro y de almas, seguidores de aquella máxima del nazismo: “Repite una mentira cien veces y pasará por verdad”.

Mientras algunos banqueros oligarcas pagan a empresas gringas por cabildear –hacer lobby- a favor del golpe de Estado dentro de las esferas políticas en Washington, otros se afanan en construir y propagar mentiras, como el caso patético de Ramón Bermúdez –no escribo Villeda para no ofender la memoria de su padre-, que con pluma ociosa acaba de publicar 14 disparates a los cuales llama razones, y con los que fallidamente procura justificar lo injustificable –sólo para él y sus compadres lo del 28 no fue un golpe-. En otro artículo habla de tapas, maras y tupamaros, quedándose muy en la superficie, sobre todo en el concepto de maras, ya que estos jóvenes pandilleros y sus actos delictivos tienen su asidero principal en la injusticia, en la inequidad social provocada por las otras maras, las de cuello blanco, la de los políticos que han vivido siempre del Estado, maras a las que Bermúdez pertenece y, como es normal, defiende. Hugo Chávez nada tiene que ver con que Honduras sea el feudo particular de cinco o siete familias de mareros de cuello blanco, Hugo Chávez nada tiene que ver con el atraso, la miseria y la pobreza histórica en nuestro país. Pretender que Hugo Chávez es el responsable de la crisis actual es a todas luces un razonamiento falaz para continuar enarbolando la mentira más utilizada antes y después del golpe de Estado.

En una entrevista concedida recientemente a un periódico español, el cardenal afirma: “La Constitución dice con mucha claridad que el jefe de Estado que proponga un cambio para poder seguir en la presidencia cesa de inmediato en su cargo”. Hay millones de hondureños que quieren una nueva Constitución, hay otros que no la quieren. Ésta es una realidad que nadie puede obviar ni soslayar. Y cuál es la forma civilizada de dirimir una disputa en democracia sino la votación libre. Eso intentó hacer el Gobierno, pero los oligarcas y seudocristianos eligieron la vía incivil, la de las armas del gorilato. En noviembre, el pueblo elegiría, además de alcaldes y diputados, un nuevo presidente. Si hubiera ganado el sí, la Constituyente habría sido instalada por un nuevo mandatario. ¿Dónde está entonces el continuismo? ¿En la reelección presidencial definida y aprobada por una nueva Constitución? ¡Pero si las mismas posibilidades tendrían Callejas, Maduro, Facussé y los otros representantes de la burguesía!

Creo que en el fondo lo que existe es miedo al voto popular, ya que los ex presidentes y posibles candidatos oligarcas son repudiados por el pueblo. No quisieron correr el riesgo pues se acordaron de las derrotas de los oligarcas en Venezuela, Bolivia y Ecuador y en vez de las urnas optaron por las armas. En la misma entrevista, el cardenal califica como una turba a los hondureños que acompañaron al presidente Manuel Zelaya a la base aérea donde estaba el material electoral. A las manifestaciones de los blanquitos las llama marchas o marchantes por la paz. Note usted la diferencia entre las cargas semánticas de las palabras turba y marcha. Es el concepto que este “hombre de Dios” tiene de los pobres.

El obispo Darwin Andino declara que las muertes ocurridas en Honduras a manos de las fuerzas represivas del Estado “no son nada al compararlas con los muertos en China y Nigeria que suman más de 200 y 300 sólo en una semana”. Creo que estas declaraciones del obispo no precisan de ningún comentario, pues sus palabras traslúcidas dejan al descubierto el pensamiento piadoso de esta otra “alma del señor” y émulo del cardenal.

Rafael Pineda Ponce -auténtico continuista que se ha hecho longevo usufructuando el poder político en Honduras- afirma que “Insulza nos juzgó y nos condenó sin oírnos y sin vencernos en juicio”. Como si a Manuel Zelaya, siguiéndole el debido proceso, lo vencieron en juicio. Lo sacaron a punta de rifles y ahora el anciano pide cacao. ¡Vaya descaro! Muy inclinados son los viejos al vicio de la mentira, decía Shakespeare.

“Nadie por grande que sea su cargo puede estar por encima de la ley”, repite otro golpista con aire sentencioso y alto grado de cinismo. Como si los hondureños no supiéramos que en nuestro país ningún ciudadano puede enfrentar con las leyes a alguien con poder político y sobre todo económico.

Las fuerzas represivas del Estado se vuelven cada ves más fascistas, infiltran las marchas de la resistencia para causar desorden y poder reprimir abiertamente, usan de carnada al vicepresidente del Congreso sacándolo de paseo entre los manifestantes, luego lo ”rescatan” previa foto que ha de salir publicada otro día en la primera plana de los periódicos golpistas.

Utilizan los bajos del Congreso como prisión, lanzan gas pimienta sobre la cara de mujeres indefensas, golpean a periodistas extranjeros, maltratan a niños y ancianos, vejan, mancillan, ultrajan… Cuánta razón tenía el maestro Eliphas Levy al sostener que la afirmación absoluta del desorden y el mal es esencialmente la mentira.

Marco Antonio Madrid, escritor y catedrático universitario

lunes, agosto 17, 2009

¡Honduras, date color cantando!


¡Honduras, date color cantando! Esa es la consigna para este 23 de agosto en Tegucigalpa, a partir de la 9 de la mañana, en un lugar del que “pronto te vas a enterar”. Allí estarán los artistas elevando sus voces contra el golpe de estado y sus infames ejecutores. Las "camisitas blancas" temblarán de miedo y envidia al saber que la solidaridad internacional estará representada por Los Guaraguao, Las manos de Filippi, PerroZompopo y Plomo, compartiendo escenario con sus hermanos hondureños: Proyecto Gritón, Asociación Cultural Memorias, Conection of the South Town, La muerte chiquita, Pez Luna, Alberto Laínez, Karla Lara, Yeco, Café Guancasco, Mario de Mezapa, Nelson Pavón, Fernando Rey, Son de Rimas y Teatro La Siembra. (*)

* ADVERTENCIA: No busque en la lista a Guillermo Anderson ni a Moisés Canelo ni a sus amigos seudoartistas de camisetilla alba con el logo de Burger King tatuado en el pecho, ya sabemos que esos sólo cantan donde el patrón les tira el hueso.

sábado, agosto 15, 2009

Honduras: Los escenarios de la crisis


A la par del efecto multiplicador que tienen las diversas expresiones artísticas y culturales surgidas al tenor de la respuesta ciudadana contra el golpe de estado y el gobierno de facto (canciones, manifiestos, poemas, blogs, graffitis, narraciones, testimonios, festivales artísticos...), se encuentra el decisivo impacto a nivel de formación de conciencia que tienen los análisis en torno a la crisis nacional realizados por reconocidos cientistas sociales, entre los cuales, sin lugar a dudas, destaca la certera lucidez de Leticia Salomón, quien a través de entrevistas difundidas por Radio Progreso ha contribuido a cartografiar antecedentes y actores, a visualizar escenarios y posibles desenlaces. En tal sentido, el siguiente texto es fundamental:

El golpe de estado en Honduras:
El contexto crítico de la democracia

Leticia Salomón

Mientras la sociedad hondureña se debate entre los que están a favor y los que están en contra del retorno del presidente constitucional de la República, se escuchan voces diferentes y hasta contradictorias, a nivel nacional e internacional, que claman por el respeto a la Constitución de la República y el restablecimiento de la paz y la democracia en nuestro país, luego del golpe de Estado que sacudiera la vida nacional y el contexto internacional en los últimos días; inclusive, han llegado a plantear que la solución de la crisis política de Honduras se soluciona adelantando las elecciones o, en último caso, haciendo que el gobierno de facto se mantenga hasta el día de las elecciones generales programadas para el último domingo de noviembre del presente año. El anterior es un cuadro confuso porque mientras todos hablan de los mismos términos, le otorgan significados diferentes: No es lo mismo que un empresario, un jerarca de las iglesias del país o un Comisionado Nacional de los Derechos Humanos hable de democracia y respeto a la constitución, a que lo haga un sindicalista, un académico, un campesino o un defensor de los derechos humanos. Cada quien utiliza los términos y los significados de manera distinta y con propósitos distintos, incluidos los que creen que la democracia es simplemente un asunto electoral.

La crisis política asociada al golpe de Estado del domingo 28 de junio ha puesto en evidencia profundas grietas en el sistema político hondureño, una enmarañada red de relaciones cercanas y cuestionables entre políticos, cúpulas religiosas, militares y empresarios, un sinnúmero de debilidades institucionales y una red de intereses personales disfrazados de intereses nacionales. También se han dado a conocer detalles que explican de mejor manera esa extraña asociación entre personas y grupos vinculados a la política, la religión, los medios de comunicación y la empresa privada, y comienzan a aflorar los síntomas evidentes de una democracia deteriorada y amenazada por un Estado de Derecho en crisis, unos partidos políticos cada vez más deslegitimados y unos cuerpos represivos que han demostrado sus renovadas habilidades para enfrentar viejos fantasmas y sacar provecho de las crisis provocadas por los civiles.

Un cuadro lleno de informaciones y reacciones, difundido por diversos medios de comunicación, nos presenta el siguiente escenario: una erogación presupuestaria de cien mil lempiras mensuales (un poco más de cinco mil dólares) otorgada al máximo jerarca de la iglesia católica por el ex presidente liberal Carlos Flores (2002-2006), una de las figuras señaladas detrás del golpe de Estado, para atender necesidades del cardenalato en un Estado que supuestamente es laico desde fines del siglo XIX; rescate histórico de las declaraciones de un sacerdote obligado a salir de Honduras por la represión de los años ochenta, en las que señalaba al obispo de ese entonces y actual jerarca de la iglesia católica, de parecer “más un coronel que un pastor”; una iniciativa de ley presentada y frustrada en 1985 en el Congreso Nacional, en la que se proponía convertir ese Congreso en una Asamblea Nacional Constituyente para prorrogar el gobierno del ex presidente liberal Roberto Suazo Córdova (1982-1986), firmada, entre otros, por el actual presidente de facto Roberto Micheletti Bain; difusión de la reforma constitucional del año 2003 (Decreto legislativo 175-2003 de fecha 28 de octubre del 2003 y publicado en el Diario Oficial La Gaceta No. 30,269 de fecha 19 de diciembre del 2003) con la cual se elimina la atribución del Congreso Nacional de declarar “si ha lugar o no a formación de causa contra el presidente”, misma que fue aprobada durante el gobierno del Presidente nacionalista Ricardo Maduro (2002-2006), cuando fungía como presidente del Congreso Nacional el Sr. Porfirio “Pepe” Lobo, actual candidato presidencial por el opositor Partido Nacional; conocimiento de una circular de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, con fecha 25 de junio (fecha del primer intento de golpe de Estado), en la que pide a sus afiliados donaciones de mil, dos mil y tres mil dólares, que serían deducibles del impuesto sobre la renta, las cuales se destinarían a la defensa de la democracia y la paz en Honduras.

La prolongación de la situación de crisis derivada del golpe de Estado permite la estabilización precaria del gobierno del presidente de facto, aspecto que favorece a los golpistas, pero también permite que afloren las contradicciones y debilidades de los mismos, que crezca el rechazo interno y que se sumen personas y sectores que observan preocupados este peligroso retroceso en el avance del desarrollo democrático del país. Varios elementos clave se están posicionando en el escenario político- social del país, lo que debe llamar a la reflexión sobre las consecuencias del golpe de Estado en la vida nacional:

a. Publicación y participación ciudadana activa en el señalamiento de los diputados golpistas por departamento y por partido al que pertenecen, con el respectivo llamado a no votar por su reelección en las elecciones de noviembre próximo y la reacción de algunos de ellos denunciando que no fueron convocados a la sesión del Congreso en la que se consumó el golpe de Estado, porque sabían de su oposición al mismo;
b.Creciente fastidio ciudadano con la política, lo que vaticina desde ahora el abstencionismo más grande en los 28 años de democracia electoral, situación que no parece preocupar a los políticos del país, porque están acostumbrados a manipular los resultados electorales e inflar los resultados de uno y otro partido, previo acuerdo entre los mismos partidos políticos tradicionales, a los cuales se ha sumado siempre el partido Demócrata Cristiano de Honduras, para controlar y manejar a su antojo el Tribunal Supremo Electoral;
c. Identificación creciente de los personajes que fraguaron el golpe de Estado y su señalamiento directo en las paredes de la capital y de las principales ciudades del país, y en la comunicación electrónica que no ha podido ser controlada por la alianza golpista;
d. Señalamiento mutuo de periodistas a favor y en contra del golpe de Estado, precisando que la investigación a unos debe extenderse a la investigación de otros, para ver de donde provienen sus grandes fortunas;
e. Demanda creciente de investigar actos de corrupción y cuantiosas fortunas a todos los ex presidentes del país, dueños de medios de comunicación, empresarios y ex funcionarios de gobiernos anteriores, como respuesta a la investigación y persecución política del presidente constitucional y sus allegados.
f. Creciente expresión de las diferencias existentes entre la cúpula de la iglesia católica, las diócesis y los sacerdotes, en virtud de las cuales, los más atrevidos sacan pronunciamientos y participan en las marchas que condenan el golpe de Estado.
g. Cuestionamiento cada vez más generalizado sobre la necesidad de mantener la existencia de las Fuerzas Armadas hondureñas, en particular de la fuerza ejército, señalando que para lo único que han servido en toda su historia institucional es para defender los más fuertes intereses políticos y económicos, y para reprimir a la sociedad.
h. Creciente señalamiento nacional e internacional al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos por su posición pública a favor de los golpistas y por su defensa de los militares cuando dispararon contra los manifestantes desarmados.
i. Marginamiento y auto marginamiento de los candidatos presidenciales de los dos partidos tradicionales que apoyan el golpe de Estado, con relación al escenario político nacional; un discurso ligero a favor de la democracia, la paz, el orden y el diálogo, y un alejamiento cada vez mayor de quienes decidirán su triunfo o fracaso en las elecciones de noviembre.
j. Síntomas de quiebre de la férrea articulación de la alianza política, económica, militar, mediática y eclesiástica, por presiones internas de los más afectados por la crisis económica y financiera derivada del golpe de Estado, entre los que se encuentran sectores vinculados al comercio, servicios turísticos (bares, restaurantes, agencias de viajes, hoteles) y bancos (crecen los rumores de retiros cuantiosos vinculados al congelamiento de cuentas por parte del actual gobierno). Todo ello a pesar del intento de impedir que las diferencias partidarias, religiosas o sociales produzcan el quiebre de una alianza que es mantenida de forma cada vez más precaria.

Todo este cuadro político social, muchas veces confuso, incoherente e improvisado, anuncia una situación de peligro y crisis del contexto de la democracia hondureña. En el plano internacional continúan los debates acerca de la responsabilidad estadounidense en el golpe de Estado, dividiendo opiniones entre los que creen que fue una participación premeditada, sin aportar elementos de juicio que trasciendan la vieja polarización ideológica, muchas veces anquilosada y ahistórica, y los que la posicionan en la etapa posterior al golpe, entre los que perfilan al Presidente de los Estados Unidos y su Secretaria de Estado, por un lado, y, por otro, a la derecha republicana salpicada de personajes conservadores con raíces cubanas y venezolanas. Estos nuevos actores de la coyuntura golpista, mantienen una clara identificación con los conservadores hondureños, particularmente con el partido Nacional de Honduras, cómplice del partido Liberal en su aventura golpista; plantean que la situación de la crisis hondureña se resuelve adelantando las elecciones, en una salida oportunista que pretende capitalizar el golpe a favor del partido Nacional, cuyo candidato sería el seguro triunfador en esos comicios. El partido Liberal, fuertemente fraccionado en sus adhesiones políticas y tratando de ignorar el rechazo del voto ciudadano que le dio el triunfo al presidente Zelaya en las elecciones de 2005, se expone a una derrota electoral que no podrá revertir su candidato en los pocos meses que faltan para las elecciones, pues su perfil golpista y profundamente conservador mantendrá alejando al voto independiente que es el que ha definido los triunfos electorales en los últimos años. La apuesta oportunista del partido Nacional por el adelanto de las elecciones generales, pone en peligro la aceptación ciudadana de su candidato, obtenida desde los meses anteriores al golpe, y se expone a una identificación negativa con los sectores más conservadores de su partido y los sectores conservadores de los Estados Unidos.

La crisis política de Honduras, expresada en el golpe de Estado del 28 de junio, no se resuelve adelantando las elecciones ni proclamando vencedor al candidato de uno u otro de los partidos golpistas, porque seguirían manteniéndose las amenazas a la estabilidad política que se abrieron con el golpe y que no se cerrarán con un proceso electoral que desde ya se vislumbra deslucido, cuestionado y rechazado por un fuerte sector de la ciudadanía. Lo que parecen ignorar los partidos tradicionales y sus respectivos candidatos, es que para superar la legitimidad precaria derivada de un proceso electoral inserto en un golpe de Estado, es que el candidato ganador tendrá que hacer concesiones a la alianza golpista y esto significa el otorgamiento de cuotas de poder a los militares, los diputados, la empresa privada y las cúpulas religiosas, para evitar un posible veto al desempeño presidencial y ahuyentar la posibilidad de un nuevo golpe de Estado.

La solución a la crisis política derivada del golpe de Estado pasa y debe pasar por la restitución del presidente constitucional de la república y esto es necesario para la democracia hondureña, para la gobernabilidad política y social del país e, inclusive, para los mismos sectores de la alianza golpista que se resisten a valorar en su justa dimensión el contexto crítico de la democracia que dicen defender y que se expresa en los siguientes hechos:

1. Presidentes sin seguridad de terminar su gobierno
Los que hoy se juntan para aplaudir la salida del presidente constitucional de la república, minimizando el hecho de que ningún poder del Estado puede atribuirse esa función que no está incluida en la Constitución de la República, mañana lamentarán que otro presidente de su simpatía se encuentre en la misma situación porque el golpe rompió los límites de contención de las emociones e intereses personales, grupales o partidarios, imperando la ley de la selva y no los preceptos de un auténtico Estado de Derecho. A partir de ahora, cuando un presidente sea juramentado en su cargo para un período de cuatro años, comenzarán las apuestas sobre el tiempo que durará en sus funciones, repitiendo la vieja historia golpista de nuestro país cuando llegamos a tener hasta dos presidentes en un solo año.

2. Fuerzas Armadas con poder arbitral
Al restablecer el viejo poder arbitral de las Fuerzas Armadas, se abrió la puerta de su politización y de su poder de veto sobre cualquier desempeño político y social que se salga de su concepción del orden, la seguridad y la democracia. A partir de ahora cobrarán fuerza los viejos fantasmas que tanto ayudaron a las Fuerzas Armadas hondureñas a convertirse en centro del sistema político del país durante los casi diecinueve años que transcurrieron de 1963 a 1982, y de nuevo volverán a militarse el Estado, la sociedad y la cultura política del país. La persecución ideológica, la intolerancia, el irrespeto de los militares al poder civil y la intromisión del Estado en la vida privada afectando los derechos y garantías individuales, serán apenas un indicio de lo que nos espera en el futuro cercano a todos los ciudadanos y ciudadanas de este país, incluidos los que desconocen la historia cercana y que hoy marchan de blanco clamando por la democracia y declarando héroe nacional a un militar.

3. El Congreso Nacional como amenaza a la estabilidad política
El Congreso Nacional se ha caracterizado por su escasa transparencia en el uso de los recursos públicos, por un reglamento interno que concentra un poder autoritario en su presidente, una ausencia de rendición de cuentas sobre su desempeño y por ser un poder paralelo que se origina en el lanzamiento de sus presidentes a la competencia electoral por la presidencia de la república, a pesar de una reforma constitucional que les prohíbe hacerlo mientras ostenten el cargo. La manipulación partidaria del sistema de justicia ha hecho que dos protagonistas de la actual coyuntura golpista hayan lanzado sus candidaturas presidenciales en ese contexto: a) el Sr. Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, actual candidato presidencial por el partido Nacional, quien logró ganar las elecciones primarias de su partido en el 2004 y perdió las generales ante el candidato liberal José Manuel Zelaya Rosales en el 2005, y b) el Sr. Roberto Micheletti Bain, quien no pudo ganar las elecciones primarias de su partido en el 2008. El año más crítico de la confrontación de los poderes Legislativo y Ejecutivo es siempre el último de cada gobierno, debido a que en él se definen las adhesiones de los diputados a los candidatos de sus partidos y a la utilización electoral de los recursos que maneja ese poder del Estado, sujeto a la discrecionalidad de su presidente. A partir de ahora, presidente de la república que se atreva a pelear el presupuesto del poder Ejecutivo en su último año y evitar la adjudicación de presupuesto nacional para el financiamiento de campañas electorales desde el poder legislativo, puede irse preparando para enfrentar otro golpe de Estado similar al que se produjo el 28 de junio: El Congreso Nacional se ha convertido desde esa fecha en una verdadera amenaza a la estabilidad política del país.

4. Institucionalidad débil y con escasa credibilidad
Una característica central de las instituciones estatales hondureñas, incluidas las del sistema de justicia, es el fuerte control que ejercen las cúpulas partidarias sobre su desempeño. Lo que en otros países más desarrollados se asume con una gran naturalidad (la independencia institucional para tomar decisiones con estricto apego a la ley), en nuestro país constituye la excepción y se pierde la majestuosidad de la ley en los oscuros laberintos de la componenda política. De ahí la importancia partidaria que se da en el Congreso Nacional al nombramiento de las personas que dirigirán estas instancias clave, distribuyéndose las cuotas correspondientes, como en el caso de la Corte Suprema de Justicia cuyos magistrados se reparten 8 a 7 los dos partidos tradicionales y cuyo presidente corresponde al partido de gobierno, todo ello como producto de los acuerdos políticos que conduce el presidente del poder legislativo. Una situación similar se produce con el Tribunal Supremo Electoral, la Procuraduría General de la República, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos y el Tribunal Superior de Cuentas: todos ellos son nombrados por acuerdos políticos negociados directamente por el presidente de ese poder del Estado y los nombrados guardan una subordinación extrema a la cúpula de su partido, a su bancada en el Congreso y al presidente del mismo, a quien guardan lealtad hasta que llega su reemplazo. De ahí la indefensión ciudadana (y en este caso del presidente constitucional) ante una justicia que es manipulada por los dirigentes políticos y ante instituciones como esas, cuyos máximos representantes atienden velozmente los requerimientos políticos de quienes los favorecieron con tales cargos, aunque estos contraríen los más elementales preceptos de un Estado de Derecho.

5. Sistema político desacreditado
Honduras presenta un cuadro de deslegitimación creciente de los partidos políticos, instancias electorales e instituciones del Estado. A la clásica incapacidad de éste para responder a las más elementales demandas sociales, se suman los vicios de la corrupción y la manipulación partidaria de las instituciones estatales, característica general de los partidos Liberal y Nacional, y de los partidos minoritarios que aprendieron rápidamente de los vicios y deformaciones de aquellos. Los partidos políticos del país se han ido desdibujando ideológicamente y hoy se presentan sin mayores diferencias entre sí, al grado que, en momento de crisis como la golpista, tienden a identificarse y aparecer ante la ciudadanía como un solo partido conservador. El más afectado con este proceso ha sido el partido Liberal, otrora líder de reformas sustanciales y protagonista de los mejores avances en la subordinación de los militares al poder civil. Sus más connotados representantes dieron rienda suelta a sus intereses personales y grupales, se asociaron al partido Nacional para derrocar a un presidente constitucional, de un solo golpe hicieron retroceder al país a la oscura década de los ochenta y tiraron por la borda importantes avances realizados en estos veintisiete años de transición y construcción democrática. Actualmente existe en sectores crecientes de la ciudadanía un fuerte desencanto político que todavía no llega a convertirse en desencanto democrático, pero hay que reconocer que los partidos políticos, particularmente los tradicionales, realizan su mejor esfuerzo para lograrlo.

6. La empresa privada con poder de veto sobre el Poder Ejecutivo
Por todos es conocido el cuestionamiento creciente de los empresarios a los políticos de oficio, a quienes acusan de incapaces de enfrentar los retos que plantea el desarrollo económico, particularmente el apoyo que el Estado debe proporcionar a los grupos empresariales que siempre han vivido bajo su tutela y protección. Su visión instrumental de los gobiernos les ha llevado a financiar campañas electorales de candidatos presidenciales, diputados y alcaldes liberales y nacionalistas, con el propósito de contar con ellos para obtener contratos del Estado, introducir leyes, reformarlas o suprimirlas, de acuerdo a sus intereses particulares. La situación ha ido evolucionando hasta negociar la colocación de sus hombres de confianza en puestos clave del Estado e inclusive, a lanzar sus propias candidaturas y las de sus familiares, para superar la barrera de las intermediaciones y llegar a controlar directamente el rumbo del Estado. Los empresarios hondureños se disputan los favores oficiales para obtener beneficios directos e indirectos, negocian apoyos electorales a cambio de una mayor cuota de poder para intervenir en las grandes decisiones públicas y cuando sienten que no logran controlar todo lo que han controlado en los anteriores gobiernos, arman complots, propician alianzas intersectoriales, financian manifestaciones y acuden a los viejos fantasmas y sus viejos instrumentos (las Fuerzas Armadas) para romper un orden constitucional que sólo es bueno cuando beneficia sus intereses corporativos. En relación a la crisis que degeneró en golpe de Estado, sectores incómodos con el gobierno, como los vinculados a los combustibles, corte y comercialización de madera, y productores de harina y pan, sumaron su descontento por los controles crecientes que limitaban sus ingresos y obstaculizaban su impunidad para afectar los intereses nacionales, y se unieron a los señores de la industria que, con excepción de las maquilas, se vieron afectados por el incremento al salario mínimo, decretado por el gobierno ante la incapacidad empresarial de negociarlo con los sindicalistas y la Secretaría del Trabajo. Los empresarios hondureños aparecen en el escenario político como golpistas y se evidencian ante la sociedad con un poder de veto sobre los presidentes que se atrevan a señalarlos, limitarlos y contrariarlos. Para conseguir sus propósitos acudirán a todos los fantasmas que puedan capitalizar apoyos, movilizar creyentes y destituir presidentes, aún sabiendo que son sólo eso: fantasmas cuya sombra asusta, aglutina y radicaliza a una ciudadanía desinformada, sin cultura política democrática y sumamente vulnerable ante quienes controlan y manipulan organizaciones socializadoras clave como las iglesias y los medios de comunicación.

7. Comisionado de los Derechos Humanos golpista
Uno de los avances más notables de este período de construcción democrática fue la creación de la figura del Ombudsman hondureño, conocida con el nombre de Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. Durante muchos años llenó el vacío institucional de una instancia estatal que se encargara de velar por la protección de los derechos humanos y complementara los esfuerzos que desde la sociedad civil realizaban organismos defensores de los derechos humanos como CODEH, COFADEH, CPTRT y CIPRODEH. El primer período del actual Comisionado estuvo lleno de autoritarismo, confrontación y deformación del papel del Ombudsman en relación al tratamiento de las violaciones a los derechos humanos, situación que empeoró con su reelección legislativa, producto de cabildeos y negociaciones con los diversos partidos políticos, en particular con el entonces presidente del Congreso Nacional Roberto Micheletti Bain, a quien el Comisionado le debe su reelección. Su confrontación con el poder Ejecutivo fue evidente desde el inicio, al grado que no extrañó a nadie su posicionamiento al lado de la alianza golpista. Esta situación, inusual en la vida política del país, y de cualquier otro, deja a la ciudadanía hondureña en una total indefensión por la anulación de esta instancia estatal llamada a ser la garante de la defensa de los derechos humanos de cualquier persona en nuestro país. De nuevo la politización partidaria de las instancias estatales las utiliza, manipula y neutraliza, en perjuicio de la ciudadanía.

8. Cúpula religiosa abiertamente politizada
Desde hace varios años se observa un involucramiento creciente de las iglesias en la vida pública del país, que va desde el aparecimiento de pastores evangélicos como candidatos a diputados, hasta insólitas pretensiones legislativas de dedicar unos minutos de la jornada escolar pública a la lectura y discusión de la biblia, pasando por las conocidas invocaciones a Dios en los actos oficiales, prácticas religiosas en instituciones del Estado y construcción de capillas e iglesias en las Secretarías de Defensa y de Seguridad. La presencia de los jerarcas de la iglesia católica ha sido menos evidente pero más persistente, evidenciando una articulación estrecha entre el poder político y la cúpula religiosa. A su principal iglesia acuden los recién nombrados presidentes constitucionales de la república, a rendir honores a la virgen de Suyapa, oficialmente nombrada capitana de Honduras, como un rezago de la histórica vinculación entre los militares y la iglesia. Los pastores evangélicos han intentado manipular a sus feligreses en las preferencias electorales, convirtiendo sus centros de reunión, canales y radios, en lugares de presentaciones de programas de gobierno, con las respectivas invocaciones a Dios y la consecuente clericalización del discurso político. En la coyuntura golpista, el papel de las iglesias católica y evangélica ha estado claramente definido en contra del presidente constitucional, para lo cual se han valido de la utilización maniquea del bien y el mal, Dios y el diablo, comunismo y democracia. La influencia de los pastores y de la jerarquía católica en sus feligreses ha alimentado la polarización social, la confrontación entre ricos y pobres, y ha llevado al límite la idea de paz, democracia, orden y seguridad, atribuyéndose el monopolio de la verdad y la capacidad para juzgar como enemigos a los que piensan diferente. La intromisión de las iglesias en el ámbito público representa una amenaza directa a la democracia y una peligrosa manipulación de la fe religiosa para apoyar a los candidatos de su preferencia, cuestionar a los otros e ir construyendo una base de legitimidad para lanzar sus propias candidaturas políticas, en el caso de los evangélicos, y, en el caso de la jerarquía católica, para ganar privilegios, beneficios económicos y fortalecer su poder arbitral ante los partidos políticos. Estos, a su vez, desconocen las raíces históricas que separaron a la iglesia del Estado a fines del siglo XIX, ignoran los límites que les impone un Estado laico y tratan de capitalizar las preferencias políticas de pastores y sacerdotes para obtener la legitimidad que tanto necesitan. La polarización social estimulada desde las iglesias ha impregnado de intolerancia la vida cotidiana y saturado los espacios religiosos de mensajes políticos que acercan peligrosamente las iglesias a un mundo de conflictos, confrontación y luchas que pertenecen al ámbito público y no al ámbito privado de la religión.

9. Polarización y manipulación de los medios de comunicación
El periodismo hondureño ha dejado de lado el profesionalismo que clama la objetividad de la noticia y la consecuente separación de intereses entre el que informa y el que es sujeto de información, entre el periodista y el Estado, y, al igual que las iglesias, se van acercando tanto que se convierten en voceros de quien les paga y detractores de los opositores del que les paga. La situación se vuelve compleja desde el momento en que reciben un beneficio económico para que defiendan al gobierno o una orden de los dueños de medios para que lo ataquen. No se trata de evadir el tema diciendo que los medios no regalan la publicidad, el punto crítico es que se deja de pagar la información y se paga al periodista para que hable a favor o en contra del pagador. La polarización de los medios de comunicación entre los que defendían y defienden al gobierno del presidente constitucional y aquellos que apoyaron y apoyan el golpe de Estado, puso en evidencia la crisis en que se encuentran los medios de comunicación para informar objetivamente sobre lo que ocurre en el país y atender el derecho ciudadano a ser informado con responsabilidad, objetividad y respeto. De lo anterior se salvan unos pocos periodistas que se mantienen fieles a la verdad, la objetividad y el profesionalismo, pero hasta ellos sucumben a la polarización del país y les cuesta diferenciar entre lo que es defender a una persona y defender la institucionalidad. El derecho de los periodistas a informar, oscurecido por su derecho particular a opinar, debe complementarse con el derecho de la ciudadanía a ser informada con la verdad, aunque ésta incomode a los que se encuentran en el poder.

10. Una sociedad fuertemente dividida
Uno de los saldos más negativos del golpe de Estado del 28 de junio es la polarización extrema de la sociedad entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. La polarización partidaria, mediática y religiosa ha impregnado la vida cotidiana y obligado a los más cautelosos a guardar silencio y posicionarse en uno u otro extremo, cuando no les queda otra alternativa. La polarización se expresa también en los sectores que apoyan el golpe (los perfumados, según el criterio popular) y los que lo cuestionan (la chusma, según los otros) y va dando lugar a una nueva polarización (ricos y pobres) que desplaza a las polarizaciones más conocidas y mejor manejadas por la sociedad (liberales y nacionalistas, católicos y evangélicos, nacionales y extranjeros, jóvenes y mayores, motaguas y olimpistas). La polarización social, fuertemente estimulada desde los medios de comunicación y las iglesias, constituye una profunda grieta en la vida democrática porque ha socavado valores esenciales de la democracia como el pluralismo, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a la diversidad. Reconstruir la cohesión social es una tarea urgente para el país que pasa por la exigencia de cuentas a los que propiciaron esta situación, el rechazo al autoritarismo manifiesto en los golpistas y la reflexión sobre el papel negativo que han jugado en este proceso todos los que provocaron, propiciaron y estimularon la confrontación, para construir colectivamente la memoria histórica y sacar las lecciones que nos ha dejado a todos esta experiencia golpista.

Reflexión final
Si después de evaluar el contexto crítico en que se debate nuestra democracia con los aspectos que han sido señalados, alguien se atreve a decir -y otros a escuchar- que la crisis golpista se solucionará anticipando las elecciones generales, podemos irnos preparando, como país y como sociedad, para enfrentar una de las etapas más oscuras de nuestro proceso político y podemos sentarnos a esperar en la puerta de nuestra casa, nuevos, frecuentes e intensos pasos militares anunciando que la irracionalidad, el fanatismo, la represión y la manipulación llegaron para quedarse.

viernes, agosto 14, 2009

La inmoralidad de la prensa golpista


Apenas un párrafo le bastó a Helen Umaña para hacer una precisa radiografía (¿o exhumación?) de la prensa "nacional" (¿?) que ha defendido a capa y espada, y con despiadada inmoralidad, primero: la supuesta "validez" de un golpe de estado, y después: la salvaje represión orquestada por el gobierno de facto en contra de las manifestaciones pacíficas de un pueblo que se ha declarado en estado de insurrección hasta que retorne el orden constitucional.
La entrevista la hizo Mario Casasús y la pueden leer completa en TeleSur:

M. C.-En "La pisoteada dignidad de un artista popular", usted denuncia el dolo y desvirtualización que hace El Heraldo con las declaraciones del escultor Juan José Valle Larios; ¿concedería una entrevista para la prensa golpista a sabiendas que todo lo que diga será utilizado en su contra?, ¿cuál es su lectura de la manipulación periodística?

H. U.- Creo que, en la actual coyuntura política, la prensa golpista no estaría interesada en entrevistarme. En el futuro, dada mi participación dentro de la Resistencia, tampoco estarán interesados en hacerlo. Creo que al escultor Valle Larios le dieron ese trato tan infame porque es un artista popular. Para ellos, un don nadie intrascendente que sólo les sirvió para sus propósitos políticos espurios. Con relación a la manipulación periodística, la juzgo esencialmente inmoral: ellos mienten con conocimiento de causa. Son maquiavélicos en la forma de presentar los hechos. Saben, a la perfección, en qué consiste la selección y acomodo de los distintos tipos de signos (verbales, icónicos, proxémicos, etcétera) para lograr determinados efectos dentro de un público generalmente acrítico. Inclusive, con el episodio en la UNAH, pese a la claridad del video, hubo "periodistas" que dijeron que los policías habían "salvado" a la rectora de las turbas de "infiltrados" y "falsos estudiantes" que estaban en la universidad.

lunes, agosto 10, 2009

El golpe de la otra mara. Roberto Quesada

Honduras: el golpe de la otra mara
(La 14 de Raviber sobre el golpe)
Roberto Quesada

“Yo soy el primero en rechazar el golpe de Estado”—Cardenal Oscar A. Rodríguez M., hondureño (La Vanguardia, España).

Nota para los lectores fuera de Honduras: Como con el golpe de Estado pasa de todo, cosas increíbles, el personaje de este artículo Ramón Villena Bermúdez y su hermano Mauricio, son hijos de un presidente hondureño derrocado con un golpe de Estado en 1963, y ahora sus hijos son voceros y defensores acérrimos del golpe de Estado perpetrado contra el presidente Manuel Zelaya. Ahí les va mi respuesta a don Ramón quien trata de convencernos a los hondureños con la 14 de que el golpe de Estado no fue golpe de Estado.

He leído en La Tribuna (8 Agosto, 2009), el artículo titulado: “Catorce diferencias”, de Ramón Villeda Bermúdez (Raviber), intentando, desesperadamente pero sin éxito, convencernos de que el golpe de Estado no fue golpe sino otra cosa “lo sucedido” en Honduras. No quisiera perder tiempo desglosando las 14 razones, porque caen por su propio peso y piso.
No obstante, escribo sobre el tema porque el país que nos caricaturiza en sus 14 no es Honduras, el que tiene por capital a Tegucigalpa (Tegucigolpe) sino otro que los hondureños no conocemos.
En su primera razón dice: “En Honduras los militares no tomaron el poder”. Pregunto: ¿Y qué o quién es esa sombra que anda detrás Micheletti, es un clon o un hermano gemelo de Romeo Vásquez Velásquez?
La segunda: “Todas las leyes continúan aplicándose”. Ustedes no están en facultad de aplicar o no ninguna ley, relea la Constitución de la República: “ARTICULO 3.- Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional.”
Su tercera razón: “Los tres poderes del Estado actúan con total independencia”. Esta ni la contesto, se aplica la misma respuesta que la anterior: El Artículo 3 de la Constitución de la República.
Novena: Habla de que habrá elecciones en noviembre, ¿de quiénes y para qué si la comunidad internacional desconoce elecciones realizadas en gobierno de facto, golpista?
Razón diez: “Se respetan los derechos humanos de todas las personas y las manifestaciones pacíficas. Ha habido incluso sobrada paciencia con los individuos”. Apenas el viernes siete, una Comisión Internacional de Derechos Humanos presentó ante la ONU y la OEA, casos y casos de la violación de estos derechos por parte del gobierno de facto. Aquí usted deja entrever que está en desacuerdo con la “poca” fuerza bruta que se ha aplicado contra el pueblo y que si de usted dependiera no tendría esa “sobrada paciencia”. ¿El nombre: Isis Obed Murillo le dice algo? Fue el muchacho de 18 años, desarmado, asesinado por las Fuerzas Armadas en el aeropuerto Toncontín. En este momento su padre está preso por haber denunciado el crimen.
Su décimoprimera razón: “El orden se mantiene”. Aquí sí se equivocó en el artículo, no es El, es La. La orden se mantiene: Disparar, garrotear, torturar, intimidar, aterrorizar, violar, amenazar, amordazar, mentir, perseguir, chantajear, dar pescozones a autoridades y lanzarlas al suelo (como el caso de la Rectora de la Universidad Autónoma de Honduras, Julieta Castellanos). Sí, allí sí estoy de acuerdo con usted: La orden se mantiene. Ah, y no olvidemos el toque de queda luego convertido en estado de sitio ¡Qué paz, tanta paz que simula la paz de los cementerios!
Y en la 14 (una menos que la 13 y cuatro más que la 18, pero ligadas al fin): Usted desconcierta al decir: “Se respeta el derecho a la libre expresión del pensamiento, aunque algunos individuos lo utilicen para confundir, mentir, denigrar y difamar.”
Confieso algo, fíjese que mientras iba a responderle al clímax de su punto 14 me ha dado un ataque de risa, es verdad, tomaré una pausa para luego regresar a escribir (…) Ya regresé: ¡Sr. Villeda Bermúdez! El mundo entero sabe de la flagrante violación a la libertad de expresión, a la libertad de prensa que se ha dado y se continúa dando en Honduras. Inmediatamente después de que encañonaron, amarraron, empujaron, secuestraron y desterraron al Presidente Constitucional de la República, Manuel Zelaya Rosales, aquel 28 de junio, fueron selectivamente a las casas de los periodistas Esdras Amado López y Eduardo Maldonado, a la de su colega caricaturista Allan McDonald y su hijita (la niñita también fue detenida), y así de muchos más a arrestarlos. Militarizaron el Canal 36 y otras emisoras. El pueblo espantó a los militares cuando intentaron tomarse Radio Progreso (a propósito, mientras escribo esto Radio Progreso (www.radioprogresohn.com) tiene censurada su señal de Internet hacia los Estados Unidos, quizá quieran censurar Notinada: noticias en el país que no pasa nada, mismo que refleja en su artículo). Apenas esta semana que recién concluye Radio Globo (www.radioglobohonduras.com) recibió una carta, de parte de los militares, en complicidad con CONATEL, que le quitarían la señal y la cerrarían, por supuesto tratando de intimidar a sus periodistas, especialmente a Alejandro Villatoro y David Romero. No menos amenazas ha tenido Canal 36 (http://www.cholusatsur.com/) y su director Esdras Amado López. También han ultrajado a periodistas extranjeros. Le propinaron salvaje paliza al fotógrafo de Tiempo (http://www.tiempo.hn/) Héctor Clara Cruz (y ya antes Canal 11 y Diario Tiempo sufrieron atentados e intimidación). En fin, tantos casos más, entre ellos la muerte de periodistas y maestros. Entonces don Ramón, dígame, ¿de qué país nos está hablando? De Honduras y el gobierno de facto no es, no, claro que es de otro, incluso es posible que este país del que nos habla esté hasta en otro continente. ¿O planeta?
Don Ramón: Sin afán de polemizar, me gustaría que enumerara con nombre los países a los que se refiere, que dice que han suavizado su lenguaje e insinúa que ya no le llaman golpe de Estado al golpe de Estado.
Fíjese que en estas fechas he estado (con ‘e’ minúscula) de viaje, precisamente exponiendo la realidad real sobre el golpe de Estado. Y no hay país de los visitados en que no se diga y maldiga al golpe de Estado en Honduras. Entiendo, y es hasta comprensible, que usted y su hermano Mauricio tengan un grave conflicto de conciencia, por ello se ven obligados a recurrir hasta lo ridículo para querernos convencer de que el golpe de Estado no fue golpe de Estado. Con ello justificarían la traición que ustedes han hecho a su padre, el honorable presidente Ramón Villeda Morales. No traten de engañarnos para resolver sus problemas personales de oscuridad de conciencia, estos se resuelven con ayuda espiritual o profesional de otra índole, pero no tratando de defender lo indefendible a costa de tratar de engañar a un pueblo y empujarlo al precipicio. Claro que lo sucedido al presidente Zelaya, tanto como a su padre, es un indiscutible golpe de Estado. Incluso, en entrevista a La Vanguardia de España, que tuvo a bien reproducir Tiempo, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez M., dice: “Yo soy el primero en rechazar el golpe de Estado”. ¿Acaso con ello el prelado no reconoce que sí fue golpe de Estado? No lo contradiga, que usted es hombre de fe.
Hacia el final del artículo no se sabe si don Ramón reconoce o denuncia a la 14 (más parece un graffiti), cuando escribe, aclaro al lector/a, los paréntesis son míos: “Siempre en número de catorce, están los sectores que respaldan las actuaciones del actual gobierno (de facto, golpista). Nueve son parte de la organización del Estado (golpista); a ésos se suman el Colegio de Abogados (no todos, ¿dónde deja a El Frente de Abogados contra el Golpe de Estado en Honduras? ), la Comisión Nacional Anticorrupción (misma que está repartiendo a diestra y siniestra el billete del pueblo) , el Comisionado de los Derechos Humanos (expulsado de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y castigado con la revocación de la visa estadounidense) , los cuatro partidos más grandes (falso, en Honduras, hasta ahora, solo existen dos partidos grandes), la iglesia católica (es decir el cardenal Rodríguez M.) y la protestante (entiéndase Evelio Reyes), el Consejo Hondureño de la Libre Empresa (esto quiere decir los empresarios, no todos, existen empresarios como Don Jaime Rolando Rosenthal Oliva), la Asociación Nacional de Industriales (¿Toditos los industriales? Nike y Adidas se manifestaron en contra del golpe de Estado enviando carta al Departamento de Estado de los Estados Unidos)…”
Lo peor que le puede suceder a un columnista o a alguien que pretenda ser escritor, es no respaldarse en la verdad (esto me recuerda la falsa carta de renuncia adjudicada al presidente Zelaya que leyeron en el Congreso). Usted sabe muy bien que no tiene ningún nombre, de país o de personalidades, que legitimen sus palabras. La verdad es que el mundo entero, la ONU y la OEA, han condenado y continúan condenado el golpe de Estado. Y cada vez se condenan ustedes mismos mucho más con declaraciones como la del obispo Darwin Andino, que desestima las muertes que ha habido en Honduras a manos de las Fuerzas Armadas (quienes después de más de dos décadas de lucha por mejorar su imagen, cosa que habían logrado, han dado un salto atrás ganándose la condena y el menosprecio del pueblo y del mundo), aduciendo que en China en una semana hubo 300 muertos y en Nigeria 200, así que en Honduras son poquitos, insignificantes. Y esto está grabado, para que no quede duda, tal como sucedió con el escrito de Juan Ramón Martínez: “Villeda Morales se revuelca en su tumba”, que luego él sale a decir que no fue él y usted a respaldarlo. Si uno busca este artículo en Internet verá que está publicado en varios lugares y el estilo es, sin la menor duda, del que ahora dice que no lo escribió.
Esto demuestra que entre ustedes la deslealtad es natural, casi un requisito, un vicio. Esto mismo le está sucediendo a Romeo Vásquez Velásquez, a quien ya empiezan a echarle a él solito todos los muertos y el golpe de Estado.
No olvide que cada día que pasa sosteniéndose este golpe de Estado, el país entero es el que está perdiendo. Si tan patriota es usted y sus colegas, porque la palabra “patriotismo” la han utilizado para justificar el golpe, desistan ya de este delirio que nadie apoya en el mundo. Háganlo no por partidos políticos ni por persona alguna ni por intereses personales sino por la Patria.

domingo, agosto 09, 2009

La hora del pueblo. Helen Umaña


Trinidad, Santa Bárbara. Una escala en la gran marcha de los nuevos ciudadanos en pos de la dignidad y la esperanza

Ríos humanos marchan por los cuatro puntos cardinales de Honduras. Con sandalias o botas de hule. Las camisas no lucen blancas sino mugres, sudadas, ajenas a desodorantes de refinada marca. Cientos de «chuñas» vencen distancias y, por cinco días, caminan sin cesar. Campesinos de tradición lenca desde las altas montañas del occidente. Garífunas del litoral atlántico con la rebeldía vibrando en sus ritmos y tambores. Zambos de La Mosquitia. Pechs de Dulce Nombre. Chortís del Trifinio y de la cuna de ancestro maya. Mestizos chorotegas, olanchanos, trujillanos, pateplumas, comejamos de Olanchito. Jóvenes que por primera vez han visto el rostro amargo de la represión. Profesores, taxistas y buseros. Amas de casa. Abogados, médicos y enfermeras. Sacerdotes y pastores evangélicos. Todos caminan al lado de los pobres y humillados de la tierra.

Pies llagados tras 20 o 25 kilómetros de diario recorrido. Dolores de cabeza por insolación. Músculos acalambrados. Mujeres y hombres con el cuerpo cansado, pero dueños de un espíritu que los impulsa hacia adelante. Toman un trago de agua y ahí van. A paso que dure y no que madure. Con fe en conquistar la meta propuesta. Los jóvenes esperando a los viejos. Los viejos, queriendo alcanzar a los jóvenes. Los guía un objetivo concreto: mostrarle al mundo que la Resistencia no es de unos cuantos «gatos». Mucho menos, es gente pagada o «turba» de revoltosos. Caminan y desafían obstáculos porque los guía un sueño, una esperanza. Con apabullante claridad, demandan el restablecimiento del estado de derecho, grito que resuena por las montañas y caminos del país y cuya magnitud no podrá ser ocultada por el cerco mediático levantado por la alta burguesía.

Sólo las vivencias templan el corazón humano. De la experiencia surge la claridad de la consciencia. En cada hombre o mujer que, por cinco días, camina en peregrinación hacia Tegucigalpa o San Pedro Sula, ha nacido o se ha fortificado un sentimiento de fe en sí mismos: la satisfacción de haber respondido con dignidad al atropello perpetrado por los usurpadores de la democracia.

Poseídos de una lucidez que los intelectuales de la burguesía les niegan, saben, sin sombra de duda, cuál es su meta inmediata: trazar los pasos concretos para llegar, organización y unidad mediante, a la redacción de una nueva Constitución, única opción para la restauración global del país.

De la fuerza de voluntad que se necesita para marchar bajo el sol o la lluvia y del espíritu de sacrificio implícito en más de cien kilómetros de caminata, se puede extraer una gran lección: sea cual sea el resultado de la manipulación diplomática, el pueblo hondureño se ha fortalecido y capitalizará la experiencia en futuras batallas democráticas. Gracias a los golpistas, a la velocidad de la luz, un nuevo ciudadano ha nacido en el país: el de hombres y mujeres a quienes se les ha caído la venda de los ojos y que, por lo mismo, nunca más, los políticos de oficio podrán manipular.

San Pedro Sula, 8 de agosto de 2009

Juventud armada de cultura contra la barbarie


Tegucigalpa, sábado 8 de agosto de 2009.
Miles de capitalinos disfrutaron hoy en la Plaza Francisco Morazán de la guerra del arte contra el gobierno golpista de Roberto Micheletti sostenido con el apoyo de un grupo empresarial y protegido por las fuerzas represivas de la policía y el ejército.

En la jornada artístico-cultural a la que asistieron miles de capitalinos y capitalinas, todos los participantes: Escritores, poetas, cantores, poetisas, artistas de la plástica e historiadores portaron una camiseta con el lema: Artistas armados de cultura contra la barbarie.

En referencia a la brutal represión ejercida por las fuerzas policiales y militares que luego del golpe del 28 de junio ha cobrado la vida de al menos 10 personas.

Informes de diversas organizaciones de derechos humanos dan cuenta de miles de detenciones ilegales, torturas y hasta desapariciones ocurridas en varias regiones del país. Se cree que existen más muertes a raíz de la brutral represión policíaco-militar.

Sobre la jornada artística de hoy el joven poeta Fabricio Estrada dijo a defensoresenlinea.com que nosotros nos llamamos artistas del Frente Nacional contra el Golpe de Estado. Esta es la actividad número tres conjunta ya con apoyo directo del frente bajo las directrices de la resistencia.

Estrada anunció que “estamos en una campaña que hemos llamado educatón que consiste en educar a la ministra espuria, a la usurpadora Mirna Castro (ministra de cultura del gobierno de facto) para que se eduque pues y que empiece a tener los méritos académicos y que inicie de lo básico, un libro de lectura de tercer grado Capullo y Colita, una caligrafía básica, para que vaya asumiendo los deberes de intelecto que merece una ministra de Cultura”.

La sátira vertida contra la diputada Mirna Castro que de acuerdo a la Constitución no puede desempeñarse en la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, obedece a que la parlamentaria carece de formación intelectual y académica necesaria para desempeñarse en el cargo.

De hecho al asumir su cargo, la ministra de facto anunció que sacaría de los estantes de las bibliotecas y hemerotecas del país las producciones literarias de escritores emblemáticos hondureños como Froylán Turcios y Alfonso Guillén Zelaya y libros como Las Venas Abiertas de América Latina del escritor uruguayo Eduardo Galeano, por calificarlas de ser escritos progresistas que alientan el comunismo y socialismo en Honduras.

Consultado en torno al impacto causado en artistas, escritores y precursores de la plástica hondureña el golpe de estado perpetrado el pasado 28 de junio, el poeta Estrada expresó que “nunca antes habíamos estado más claros con nuestras posiciones artísticas y estéticas, todo lo que se ha venido anunciado en nuestro arte, en nuestra individual creación, adquiere una dimensión de suma claridad”.

“Del por qué veníamos denunciando hechos a la sensibilidad y rupturas a esa sensibilidad, entonces como nunca hemos estado más claros como hoy. Lo que veníamos advirtiendo sobre una memoria sistemática y humana, de una memoria que recogiera todos los sentidos de un pueblo, ahora se está dando”, apuntó Estrada.

La moral está por las nubes en el frente

En el evento artístico estuvo el dirigente obrero y miembro de la coordinación del Frente de Resistencia, Juan Barahona que fue consultado sobre la moral que priva al interior de la resistencia

Barahona señaló que a 42 días de resistencia del pueblo hondureño contra el golpe de estado, la moral cada día se ha ido fortaleciendo y eso se ve cuando el pueblo se ha ido sumando, se ha ido volcando a las jornadas de movilización contra el golpe de estado.

“Las últimas movilizaciones que hemos hecho en la capital han sido inmensas, multitudinarias, y cuando la gente anda en las calles, anda con toda una voluntad, con toda una energía motivación y eso significa que los golpistas no nos van a derrotar”, exclamó.

Consultado acerca del encubrimiento de las múltiples violaciones a los derechos humanos practicadas por el gobierno de facto de Roberto Micheletti, el dirigente de la resistencia dijo que “este régimen golpista ha tratado de negar que es un golpe de Estad, ha negado la violación a los derechos humanos, pero es difícil, la comunidad internacional y el pueblo hondureño, a pesar del cerco mediático, el pueblo hondureño está informado y claro de lo que está pasando acá”.

“Y a nivel internacional el informe que fue anunciado por la Comisión de Derechos Humanos y que fue presentado a la ONU y a la OEA, es un informe muy completo, muy real, muy objetivo de las violaciones a los derechos humanos desde el 28 de junio día del golpe hasta este momento”, concluyó.

sábado, agosto 08, 2009

Golpe al golpe. Helen Umaña


«Nosotros estamos hechos de la misma materia de los sueños»
Shakespeare


El 2 de agosto, el parque central de San Pedro Sula vibró de arte y poesía. La bien timbrada voz del cantante popular recreando canciones coreadas por el público. El cuentista oral, hábil en la construcción de hiperbólicas perras, satirizando a políticos mentirosos. El poeta de versos sencillos apuntando a blancos certeros. La escritora con agudos dardos verbales explicando sus razones de inconformidad. El trazo cuestionador del caricaturista desenmascarando a funcionarios traidores al pueblo. El pintor, pincel en ristre, dibujando el rostro dolido de la patria. El tambor garífuna cantando su rebeldía. El mural con el registro fotográfico del maestro masacrado. Teatristas… Músicos… Todos, palpitando al unísono con el sentir de la mayoría de la población.

Agrupados bajo la divisa «Golpe al golpe», en honor a Roger Bados, los escritores y artistas de la zona norte realizamos un acto cultural en el cual, con esas armas intangibles pero poderosas que son los poemas, las canciones, los murales, las caricaturas y las danzas, expresamos un conjunto de sentimientos frente a la crisis social y política a que nos ha orillado la dictadura militar-empresarial. Considerando que la fractura del orden constitucional del 28 de junio constituye una bofetada a la soberana voluntad popular manifestada en las urnas y la cual le dio a Mel Zelaya un legítimo mandato como gobernante de Honduras, he aquí las razones de mi participación en «Golpe al golpe».

Solidaridad con los hondureños caídos durante la actual lucha cívica. Nos duele cada gota de sangre derramada. Vidas útiles y hermosas segadas por la furia represiva. No podemos callar o celebrar su muerte como lo han hecho otros que se proclaman cristianos. Inclusive, su bárbara inmolación ratifica nuestro compromiso con esta Honduras «magnífica y terrible».

Respeto absoluto a la dignidad del ser humano. No transigimos con el atropello o la conculcación de cualquiera de sus derechos. Sobre todo, abogamos por el respeto a la vida. Su corte brutal y violento, en un terrífico cómputo que, en este momento, amenaza con subir sus cifras al extenderse a cualquier miembro de la resistencia, nos provoca sufrimiento, repudio e indignación.

Rechazo a la cultura de la muerte. Esto implica amor a la vida que gozamos en la riqueza de sus múltiples dones (libertad, amistades, bellezas naturales, libros, música, cine….). Por lo mismo, abjuramos de todo aquello que atente contra la vida. Tanto en nosotros como en los demás y la cual también se manifiesta en la falta de pan, vivienda o salud…

Vocación pacifista. Los artistas no somos guerreristas. En Honduras y en cualquier parte del mundo aborrecemos el tableteo de las ametralladoras. Condenamos el aniquilamiento de seres humanos aduciendo falaces argumentos (paz social, democracia, terrorismo…) mediante los cuales se enmascaran los intereses económicos de una minoría insaciable y sedienta de riqueza. Guerra a la guerra podría ser la divisa de nuestro accionar cotidiano.

Amor a la libertad. Por esencia, el artista es un ser libertario. Ni en la vida ni en el arte aceptamos disposiciones arbitrarias. Rechazamos las cadenas al pensamiento y a nuestras palabras, canciones o pinceles. Por esta razón es rotundo nuestro No a la prepotencia e imposición implícitas en el golpe de Estado.

Culto a la belleza. Especialmente, la que ha sido creada por el indomable espíritu del ser humano. Pero deseamos que la misma no sólo sea patrimonio de unos pocos. Anhelamos que los sectores hasta hoy marginados puedan disfrutar de la exquisitez de un libro de versos, de un buen concierto o de una buena pintura. Pero los bienes culturales (y materiales) no nos caerán del cielo. Tienen que ser conquistados mediante un reordenamiento global del sistema social en el cual vivimos.

Es lo menos que podemos ofrecerle a la angustiada tierra en donde nacimos y cuando ya la sangre inocente ha empezado a empapar los caminos de esta hermosa «patria de la espera».

San Pedro Sula, 4 de agosto de 2009

viernes, agosto 07, 2009

Para releer Petersburgo



La brecha de 'Petersburgo'
Enrique Vila-Matas
Babelia, El País



Petersburgo, La palabra quedó suspendida en el aire, solitaria, única. Nadie en el plató de televisión podía negar haberla oído. Como de pasada, la había dejado caer Nabokov al nombrar por sorpresa las cuatro obras maestras de la prosa del siglo: "Son, por este orden, Ulysses, de Joyce; La metamorfosis, de Kafka; Petersburgo, de Andréi Biely, y la primera mitad del cuento de hadas de Proust En busca del tiempo perdido".

¿Petersburgo? ¿Quién era Biely? Corría el verano de 1965, y en aquellos días todavía existía un cierto interés por esta clase de inocentes asuntos. Grove Presse no tardó en reeditar, a los pocos meses, aquella misteriosa y casi olvidada novela rusa de 1906. Pronto se supo que, aunque había sido adscrita inicialmente por los críticos de su tiempo a la corriente simbolista, Petersburgo jamás se había distinguido por ser una obra fácil de clasificar. Y por sus experimentos con el lenguaje y su intento de abarcar la vida cotidiana de una ciudad entera, hasta había llegado a ser considerada como el Ulysses ruso. A mí me parece que es una de las novelas más extrañas y complejas que se han escrito nunca. La he releído estos días y no influye en lo que digo el estado de ánimo con el que abordara este libro el 6 de octubre de 1981 cuando comencé a leerlo por primera vez y aún me sentía bajo los efectos narcóticos de varios ensayos franceses que lo situaban en la cima de la complejidad universal. Asombra ahora, al volver a leer Petersburgo, no sólo esa complejidad -tan admirable, sin duda-, sino la desbordante facilidad técnica con la que Biely superpone en el libro varias capas de interpretación y sobre todo la facilidad -propia de un genio- con la que sabe reunir tanta exuberancia de imaginación y verbo en un espacio urbano a fin de cuentas tan limitado como mortal, pues la gran ciudad de la Perspectiva Nevski se alimenta sólo de un gran ideal o, mejor dicho, de una moda.

-¿De qué moda?
-¿Quiere que la defina con palabras? Es como un ansia general de muerte; me emborracho con ella.

Sin perder el humor, Petersburgo dramatiza en clave de palimpsesto esa ansia general de muerte y poetiza el fin de un lenguaje (que Biely manipula a fondo) y de una cultura que se agota ante nuestros propios ojos. El lenguaje y la necrópolis moderna parecen los centros de la narración. Pero no se sabe cuán realmente importante es el argumento. Porque Biely, al igual que sus maestros Shklovski y Eichenbaulm, era un teórico literario que distinguía entre fábula y trama. Para Biely, la fábula era el argumento, mientras que la trama era el modo narrativo que agrupaba los hechos contados. Y la fábula o pretexto para fraguar Petersburgo es sencilla, pariente lejana de Los demonios de Dostoievski: el frágil y joven pensador Nikolai Apolónovich recibe la orden de atentar con bomba contra su propio padre, el senador zarista Apolón Apolónovich Ableújov, de quien Biely nos dice, con pronunciada ironía, que es de ilustre procedencia, pues "tenía en sus orígenes a Adán".

Seguramente no cuenta demasiado en este libro la fábula y sí, en cambio, la trama, entendida como una forma, como un modo de contar, tal vez un modo tan desaforado como sutil de llevar la contraria a una cierta línea recta ortodoxa, occidental. Releyendo Petersburgo, he recordado unas palabras del diario de Eichenbaulm: "Shklovski está en lo cierto cuando dice que deberíamos escribir de nuevo libros incomprensibles como el zorro que gira bruscamente a un lado mientras que el perro continúa su búsqueda todo recto". De hecho, estas palabras ya resuenan como un eco al comienzo mismo de la novela de Biely: "La Perspectiva Nevski es (debo decirlo) rectilínea, siendo como es una avenida europea". Atamos cabos. Aunque, si lo pensamos bien, ¿acaso no estamos en Oriente? ¿Por qué tendría que ser tan recta la Perspectiva? En la trama, la gélida ciudad de Petersburgo y su gran avenida, así como el sonámbulo deseo de parricidio y el ansia general de muerte, actúan como pretexto para hilar un discurso de novela policiaca, pero también de novela mística (a la que no le faltan los mundos paralelos), de novela política, de novela intertextual, de novela de corte vanguardista, y hasta de novela de costumbres. Es un libro palimpsesto que hoy, habituados como estamos a la plaga de novelas planas que nos invade, puede incluso llegar a sorprender más de lo que pudo hacerlo cuando, con su acento vanguardista, apareció en 1906 en Rusia.

En Petersburgo, que anunciaba una promiscuidad de géneros que más tarde se abriría camino en la narrativa del siglo, se superponen numerosas escrituras, consecuencia de la visión que Biely tenía del arte: una visión como de anamnesis, de invasión de la conciencia artística por un superconsciente, de especie de desposeimiento de uno mismo. Sabiendo esto, quizá no nos resulte tan extraño que Biely sufriera en 1911, en Sils Maria, sobre el peñasco en que Nietzsche había tenido la intuición del eterno retorno, una especie de gran crisis nerviosa. Había experimentado el ascenso incandescente de las "lavas del superconsciente". ¿Se separó de sí mismo? Todo indica que, a través de una fría ecuación intelectual, llegó a experimentar la misma apertura de mente que pueden facilitar ciertas drogas que logran nuestra conexión completa con el cosmos. Por una brecha de su cerebro entró el mundo exterior, entraron los vivos y, sobre todo, una legión de muertos.

El artista, aquel que sabe percibir algo superior a su realidad, se exilia de sí mismo y el magma supranatural penetra impetuosamente en él. Esta sensación de apertura, de fisura o de hueco, la describe Biely con frecuencia. En ella se inspiran varios episodios de Petersburgo: es el tema de la brecha que, al final del capítulo tercero, se forma en el cerebro del senador: "Algo, con un rugido semejante al del viento en la chimenea, succionó rápidamente la conciencia de Apolón Apolónovich a través del boquete azul del parietal: hacia más allá del infinito".

Creo que nunca mi propia risa de lector ha llegado a conmoverme tanto. Mezcla estrambótica de humor oriental y trascendencia, siempre próxima a estallar, como la bomba contra el senador. La grieta, la fisura sobrenatural, la rotura, son imágenes cardinales en la temática de esta nerviosa novela. Como texto policiaco, Petersburgo gira en torno al posible atentado parricida y desgrana lentamente una acción inmóvil, de suspense y horror y, en definitiva, de angustiado eterno retorno. Como novela política, no está del lado de los terroristas, pero tampoco simpatiza con los poderosos; las mismas pesadillas atormentan a unos y otros, y todos son agentes de destrucción, del mismo modo que Apolónovich padre y Apolónovich hijo son la misma cara de la misma moneda, o de cierta promiscuidad fisiológica: el uno imagina a su padre durante la cópula, y el otro sueña en abrir un agujero para espiar a su hijo.

Como novela intertextual (como novela de recapitulación de los temas esenciales de la biblioteca de su patria, porque también todo eso es Petersburgo) es simplemente extraordinaria: Gogol, Pushkin, Dostoievski, Lermontov, Chejov, están discretamente presentes en la trama que resume, en un no menos discreto pero efectivo plano secreto, la historia de la línea más noble de la gran narrativa rusa. Como novela mística, por su parte, ofrece seguramente la cara más interesante y la más alucinante de este palimpsesto. El hombre es un vestigio de otra cosa. Biely alude a las otras realidades y a huellas olvidadas. Y con una prosa rítmica que nos embruja hace avanzar su endiablada trama, es decir, su modo o forma extraña de estructurarlo cósmica y mentalmente todo; su modo de conducirnos con severidad -puntuada por un narrador irónico, cervantino- hacia esa ruina general en la que ya estábamos instalados, sin saberlo, antes de comenzar a leer tan grandísima obra maestra.