jueves, noviembre 12, 2009

De premios y amigos


En la foto, tomada de Moleskine literario, aparecen Halfon (calvo) y Thays mientras departían en su inolvidable Bogotá 39.

Quizás suene como un cliché, pero es que esta onda de los premios literarios cada día se supera con creces, tanto en montos como en ambiguas relaciones entre jurados y premiados. Digo lo anterior porque acabo de leer en el blog Moleskine literario, del escritor peruano Iván Thays, que al narrador guatemalteco Eduardo Halfon le adjudicaron el Premio de Novela Corta José María de Pereda, dotado con 30,000 euros, por su novela La pirueta.

Y -antes que mis amigos de mimalapalabra lo celebren con alborozada inocencia- reparo en el párrafo que dice así: “Para Almudena Grandes, La pirueta es un libro “muy bien escrito, con un tono melancólico muy especial" y un ganador "estupendo" para un premio que en varias de sus ediciones ha quedado desierto. Junto a ella, han otorgado el premio, por unanimidad, los escritores Andrés Trapiello y Carlos Galán y el editor Manuel Ramírez.”

Y pienso: qué bien por Halfon y sus 30 mil euros que, según deja entrever Thays, quien se dice su amigazo del grupo B39, probablemente invierta en “comprar calzoncillos Calvin Klein en Aventura Mall, en Miami, acompañado del también premiado B39 Andrés Neuman”. Pero recuerdo que leí "algo" en su libro El ángel literario, y entonces voy al estante y saco el delgado volumen y ahí está: en las páginas 47 a la 51 se narra el amistoso encuentro entre Halfon y Andrés Trapiello (sí, el jurado que le acaba de otorgar los 30 mil euros), entre cafés cortados y cañas y complicidades mutuas apenas esbozadas, donde también comparten confidencias familiares y apellidos ilustres…posibles temas para narraciones futuras...

lunes, noviembre 09, 2009

¿Obama cayó o encalló en Honduras? R. Quesada


“La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto”—Martin Luther King.

Tanto Micheletti como Vásquez Velásquez han demostrado, y continúan demostrándolo —como si no estuviéramos convencidos de ello— que no saben hacer las cosas. Los mandaron a hacer una sucesión presidencial y acabaron dando un golpe de Estado-Militar. Como bien lo calificó el novelista Mario Vargas Llosa: “Una acción militar de una gran torpeza”.

Con esta torpeza han arrastrado a los plumígrafos del golpe, periodistas y columnistas, a formar parte de la antología del ridículo. A estos pobres colegas, que ya tenían destilada la tinta para defender la “sucesión” no les quedó de otra que lanzarse al vacío al intentar defender un golpe de Estado-Militar. Después de que esto acabe tendrán que hacer todo tipo de conjuros para ver si así pueden quitarse el estigma en la frente que los identificará a dónde vayan: Golpistas. Estoy seguro de que los más inteligentes dentro de ellos, le tienen rabia al dúo por inepto, pues era mucho más fácil defender una “sucesión”, en cambio, un golpe de Estado-Militar, como ha quedado evidenciado, es imposible. Por muy experto/a que el “informador” sea en desinformar y mentir.

Y con tantas metidas de extremidades hasta sería graciosa esta dupla golpista, de no ser porque ya han dejado en el camino del golpe de Estado-Militar casi una treintena de muertos; compatriotas violadas; y una interminable lista de violaciones a los derechos humanos, a la libertad de expresión. A todo esto habrá que agregar el despilfarro del erario publico, lo que, directa e indirectamente produce otras muertes ante la escasez en los hospitales.

Lo que para el dueto Micheletti-Vásquez es juego, no lo es para la gran mayoría de hondureños y de la comunidad internacional que respetan la vida. Se han hecho tantos esfuerzos, gasto de tiempo y económico por solventar esta crisis pero no ha sido posible puesto que el sector Micheletti abunda en charlatanería.

Desgraciadamente a este circo barato se unió Thomas Shannon, pues su propósito, ya hecho público, no era buscarle solución al golpe de Estado-Militar en Honduras sino su problema de ser vetado como embajador de Brasil y levantar el veto a Arturo Valenzuela como subsecretario de Estado para América Latina, según lo vertido por el vetador, senador republicano Jim DeMint: "La secretaria (de Estado) Clinton y el (saliente) vicesecretario (de Estado para América Latina), Thomas Shannon, me han garantizado que Estados Unidos reconocerá el resultado de las elecciones hondureñas, haya sido restituido o no Manuel Zelaya", y como por arte de magia se levantó el veto a Valenzuela.

Lo de Shannon en CNN no es una entrevista ni una noticia sino un mensaje directo para que fuera explotado por los golpistas de la mejor manera y para desmoralizar al pueblo hondureño.

De ser cierta esa negociación a costa del pueblo hondureño —la Administración Obama y cualquiera que tenga duda, tiene que entender que el golpe de Estado-Militar no fue dado solamente al presidente Zelaya sino al pueblo hondureño, y es este mismo pueblo que exige revertir ese golpe y la única vía es la restitución del presidente constitucional Manuel Zelaya.

El malestar en el pueblo hondureño hacia los Estados Unidos ya se hace sentir, pues Barack Obama llamó hipócritas a quienes criticaban de insuficiente la intervención estadounidense para resolver con la restitución del presidente Zelaya la crisis hondureña y ahora el balón de la hipocresía está en la cancha del también basquetbolista Obama. Sin olvidar que la intervención republicana está antes y durante el golpe, el trío de Miami y el mismo senador Jim DeMint visitó Honduras para apoyar con total descaro el criminal golpe de Estado-Militar.

Algo curioso que ocurrió en los Estados Unidos fue cuando Obama anunció a Hillary Clinton como la jefa de la diplomacia, a la comunidad afroamericana y parte anglo no le convenció este nombramiento, puesto que Hillary había atacado ferozmente a Barack durante la campaña, y para muchos aunque Hillary sea Clinton está muy a la derecha de Bill. Ahora con este primer reto de Obama en el continente, florecen las dudas, el lenguaje ambiguo, la falta de firmeza, esa supuesta negociación a costa del pueblo hondureño sin importarles las muertes ya existentes, la violación a los derechos humanos y las muertes que pueden producirse de deteriorarse más la situación al respaldar unas elecciones en el contexto de un golpe de Estado-Militar.

Todo nos lleva a la sospecha de si Obama dentro de su misma Administración tiene quien le está haciendo mal los mandados para que pierda este primer round... y así sucesivamente, o tal vez sea verdad que la Administración Obama ha encallado en Honduras y no encuentra salida a la crisis. Quizá la Administración nos subestime por tratarse de un país pequeño y pobre pero no hay que olvidar que desde la niñez nuestros padres nos prevenían de que hay que tener cuidado con las honduras, Honduras, no es el primero que se ahoga.

Después de que los emisarios estadounidenses visitaron Honduras llevando ilusión al pueblo hondureño diciendo una cosa en Tegucigalpa y ya puestos en Washington expresando otra para las cadenas de prensa, sólo queda pensar que en comunión con los golpistas criollos han burlado al pueblo hondureño y a la comunidad internacional. Si el golpe de Estado-Militar persiste y no hay restitución del presidente constitucional Manuel Zelaya, y aun así los Estados Unidos se empecina en reconocer las elecciones, América Latina tiene que entender bien el mensaje que le da plena y justificada libertad de armarse, descabezar a jefes militares sospechosos, así como también se vuelve comprensible si los países deciden armar a sus pueblos ante la amenaza latente de un golpe de Estado-Militar, que de todas maneras será refrendado por la potencia militar más grande del mundo.

Otra cosa, ante la incapacidad de solucionar la crisis hondureña o lo que es peor utilizar esa crisis para sus intereses dentro del Senado, para diferenciarse de los golpistas, Barack Obama estaría en la obligación moral de no aceptar el Premio Nobel de la Paz, el discurso para hacerlo sería fácil y sencillo, yo se lo escribo: “Caí o encallé en Honduras”.

sábado, noviembre 07, 2009

Micheladas. Armando García


Cada dictadura incuba las fieras que le son consustanciales. Toda gerontocracia usurpadora se rodea de sus pariguales, perros de garra de su misma calaña: cachimber boy, mandaderos, orejas, sapos y torturadores…, soldados de fortuna.

La gorilocracia del insufrible cascarrabias del trasero gringo de Guaymuras tiene los suyos: los reservistas. Veteranos de una guerra que iba a haber. “Combativas” hordas de vejestorios, pecho de tonel y panza revienta botones cultivada con lealtad, honor y sacrificio en la barra etílica del club de oficiales. Siniestros guerreros de la choya que no saben sus botereanos cuerpos lo que es un rasguño de contienda, cojera de batalla, manquera de riña, choquera por hostilidad, ceguera o mutilación por “daños colaterales” de conflagración; eso sí, adolecen de un síndrome cuartelero: rencura cerebral.

Estos diestros de la maldad, nunca han participado en escaramuza alguna. La guerra eterna de tales “prusianos” es la sucia de cachimbear bolos o la de baja intensidad: toletear a morir al humilde pueblo llano.

La única batalla que han librado con éxito estos “garantes” de la justicia, la libertad y el orden –hasta dejar tierra arrasada en el botín– es contra el presupuesto nacional de la República (Gautama Buda, dixit).

No hay un tan sólo ascenso, gafete, galón, barra, condecoración, estrella, cruz, laurel o charretera de tales confabulados que lleve la impronta del pundonor, honradez, honestidad y sacrificio. Su pecho constelado exuda: ora el lodo de la ignominia, ora la sanguaza de la desolación y la muerte -en su propio suelo- de un ejército de ocupación.

No se sabía si reír o llorar al ver, por la tele oficial, la usurpadora arenga de “il duce” de opereta ante la parada bufa de los reservistas (perdón: veteranos de guerra) de las fuerzas de tarea que sacaban fibra (de tiempos “juidos”) y pecho (disculpen) barriga por una innominada soldada de billetes espurios, una gorra (cinco estrellas de pálido azul de la selección futbolera) y una camiseta tres equis, de partida, rebajadas del inventario en bazar turco. Primero en el patio de la Casa de Gobierno y, después, en el “traspaso” de Las Gloriosas y de su “heroica” veteranía para cuidar, cual niña de sus ojos, las urnas de las más “transparentes y democráticas” elecciones-estilo-Honduras.

miércoles, octubre 28, 2009

Estados Unidos, inmigración y el golpe de Estado. Roberto Quesada


"Cuando los americanos (estadounidenses) saben que tienen el poder para cambiar las cosas, es muy difícil detenerles".
Barack Obama, presidente de USA y Premio Nobel de la Paz.

Recién ejecutado el golpe de Estado-Militar en Honduras, dije en entrevista publicada por Clarín, TeleSur, Rebelión (y muchos medios más): ''A veces pienso que lo del golpe de Estado en Honduras puede ser una especie de laboratorio, y dependiendo de los resultados de este pequeño gran país, se decidirá las acciones a tomar en otros países que estén pensando mucho en sus libertades. Habrá que ver. En ese caso el golpe de Estado no ha sido a Honduras sino a América Latina con endosado saludo al resto del mundo.''

Continúo pensado en esa probabilidad laboratorista, pero ahora con el convencimiento de que en cualquier caso ha sido un experimento fallido. Ni golpistas internos ni asesores externos pudieron prevenir la fortaleza de la Resistencia hondureña. Palabra que no debe malinterpretarse: Resistencia es nada más sinónimo de Pueblo, a diferencia de que se trata de un pueblo despierto y decidido a defender sus derechos. No confundir Resistencia con Zelayistas. Zelayistas son los seguidores del presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales, Resistencia incluye a Zelayistas pero es a la vez un movimiento nacional constitucionalista, que alberga a diferentes partidos políticos e ideológicos con un sólo objetivo: devolver a Honduras la institucionalidad, que pasa, indudablemente, con la restitución del presidente constitucional Manuel Zelaya. Tampoco intuyeron la condena mundial, por unanimidad, al golpe de Estado-Militar en Honduras.

En algunos sectores hondureños existe el temor de que los Estados Unidos esté más involucrado de lo que hasta ahora se sospecha en el golpe de Estado-Militar, y que todo este movimiento de funcionarios a territorio hondureño no sea sino parte de la pantomima para darle largas a la restitución y llegar así a las elecciones y luego buscar mecanismos para legitimarlas, burlando así la voluntad popular hondureña y a gran parte de la comunidad internacional.

Desde el mismo momento en que los Estados Unidos reconociera unas elecciones realizadas bajo un gobierno de facto, sin restitución del presidente constitucional Manuel Zelaya, inmediatamente se entiende el mensaje a lo ancho y largo de América Latina: ''No se puede confiar en los Estados unidos, nos siguen viendo como su patrio trasero y no como su par, continúa el doble rasero y por tanto no queda sino ponerse alertas porque cualquiera de los otros países puede ser el próximo''. Partiendo de allí a América Latina no le queda sino prepararse para defenderse en bloque para futuros atentados a sus respectivas democracias y reformas.

Si los republicanos recalcitrantes están utilizando a Honduras como plataforma para enviarle un mensaje o debilitar al presidente Hugo Chávez, pues es un mensaje muy equivocado. Cabe pensar que utilizaron un país pequeño y pobre porque le temen enfrentar directamente a la Venezuela chavista, lo que sólo fortalece la Revolución Bolivariana, pues evidenciado (o no) el miedo no queda sino continuar reformando América Latina en beneficio de las grandes mayorías.

Pero si por otro lado, lo que pretende el ala radical republicana es desarticular las promesas de campaña de Barack Obama en cuanto a grandes transformaciones para favorecer a los estadounidenses de la clase media y a los más desposeídos, Honduras es el escenario propicio, pues de prevalecer el golpe de Estado-Militar, se etiquetaría a Obama con una palabra que es letal en los Estados Unidos ''Un presidente blando''; ''una administración blanda'', y con ello Obama podría empezar a olvidarse de continuar el sueño que una vez tuvo uno de sus maestros, Martin Luther King.

Aquí podría sucederle a Barak Obama lo mismo que a David Dinkins, el primer y único alcalde afroamericano (1990 y 1993) que ha tenido la ciudad de Nueva York, que por su flaqueza sólo sirvió como mampara para decirle al mundo que en los Estados Unidos no existía discriminación, los republicanos le torcieron el brazo, es uno de los pocos alcaldes neoyorquinos que no ha sido reelecto y salió con más pena que gloria. Cuidado Obama, hay que aprender de las experiencias de otros.

Obama debe de entender que, de alguna manera, aunque no le guste a la izquierda, presidir los Estados Unidos es presidir parte del mundo, al menos así ha sido en cuanto America Latina, no sirve de nada lavarse las manos, excusarse, como cuando argumentó que son hipócritas quienes piden la intervención de los Estados Unidos en el caso de Honduras. La intervención ya está hecha, y descaradamente, sino que lo digan los tres congresistas republicanos Iliana Ros, y los Díaz-Balart que sin ningún pudor no sólo han cabildeado a favor del golpe de Estado-Militar en Washington sino que fueron capaces de visitar Honduras para respaldar a los golpistas. Además existen otros intervencionistas estadounidenses, cuyos nombres no vale la pena ni mencionar, que contribuyeron a preparar el golpe de Estado-Militar.

¿Qué pretende Obama, que los malos de la película estadounidense intervengan y que los buenos solamente se crucen de brazos a contemplar la barbarie amparados en que de hacerlo se les tildará de intervencionistas? No, en política, como todo en la vida, la determinación del líder crea la diferencia.

En todo esto existe algo más serio de lo que parece, la situación de la inmigración ilegal hacia los Estados Unidos. Obama lo sabe muy bien porque los inmigrantes están organizados a nivel nacional, la cantidad de organizaciones, iglesias, oficinas, que asesoran y ayudan gratuitamente a los inmigrantes es inmensa. Y la presión a que Obama cumpla su promesa de campaña ya empieza a hacerse sentir. Este tema no será fácil para la administración Obama, y puede ser peor de deteriorarse la situación en Latinoamérica, especialmente en Centroamérica y México.

De persistir el golpe de Estado-Militar en Honduras, es dar luz verde a la desestabilización del Hemisferio, pues el triunfalismo fascista se contagiaría de inmediato, entonces no habrá muros, murallas, infrarrojos, patrullas, perros, cámaras, etc., que logren detener a multitudes con necesidades básicas y amenazadas en sus países de origen, no queda sino arriesgarse a ''visitar'' los Estados Unidos a cualquier riesgo. Pues como bien dijo el poeta hondureño José Adán Castelar: ''El hambre no tiene ley sino hambre''.

martes, octubre 27, 2009

¿Qué ganarían Pepe o Elvin…? Roberto Quesada


"El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro".
José Martí

Desde el primer momento en que supe del Golpe de Estado Mi-li-tar, traté de conversar, lográndolo algunas veces, con personas que de una u otra forma estuviesen vinculadas a esta ruptura de la constitucionalidad en Honduras. Hablé con políticos, periodistas, familiares, candidatos presidenciales e incluso con algún empresario, haciéndoles saber que estaban a tiempo de revertir ese Golpe, que era algo que no prosperaría puesto que se vive en un mundo diferente.

Envalentonados y ebrios de “poder” muchos dijeron que Honduras puede vivir sin la comunidad internacional, y mandaron al carajo a los Estados Unidos, Europa y hasta los mismos países latinoamericanos. Otros más prudentes me dieron cuota de razón y prometieron que usarían sus buenos oficios para no llevar a Honduras al caos en que hoy se encuentra y que aun puede ser peor. Verdad o no, pero así lo expresaron.

Hace algunos días me entrevistaba el periodista Marco Salgado, de la Radio del Sur e insistía en preguntarme si le veía futuro al “diálogo”. Reiteré que de ninguna manera, pues existe la contraparte golpista, hasta el cuello en la necedad, que realmente habita en una plataforma ilusoria y piensan que con demorar el diálogo hasta llegar a la hora de unas elecciones que no lo son sin restitución, veinticuatro horas después podrán convencer al mundo de que los reconozca y de que en Honduras no ha pasado nada.

No sé en qué mundo viven los golpistas o piensan que la autoamnesia que se aplican se contagia con facilidad y que el mundo entero olvidará las casi cuatro mil violaciones a los Derechos Humanos que tiene registradas el CIDH; la casi veintena de muertos ejecutadas entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas; las violaciones a mujeres; las violaciones consecutivas a la Libertad de Expresión; el estado de sitio; el secuestro de las garantías ciudadanas; el despilfarro del erario público y de las reservas nacionales; y la lista de actos delincuenciales parece interminable.

El periodista insistió en que si detrás de los golpistas existía una ideología. Y no, no la hay, lo que hay es avaricia. Eso lo sé con conocimiento de causa, pues conozco gente muy cercana al dictador Micheletti que está viva gracias a la generosidad de Cuba. Gente que tiene tiempos de estar yendo a hacerse tratamientos médicos gratis a La Habana. Si tanto miedo a una ideología existiera, si tan patriotas fueran que no aceptan favores de países no alineados con su pensar y sentir, simple y sencillamente no solicitarían a Cuba esos tratamientos médicos. Ni más ni menos es el caso del derroche que han hecho con el dinero del ALBA, que su destino era para proyectos con nuestros compatriotas más necesitados.

Un poco de autocrítica les vendría bien a los golpistas, pero como no piensan ni actúan en función del país sino de sí mismos, y verían con claridad de que el Golpe de Estado-Militar está técnicamente derrotado: los poquitos llamados “intelectuales golpistas” con todos los medios y recursos a su disposición, no pudieron convencer a nadie de que el golpe de Estado no fue golpe de Estado. Lo peor que no convencieron dentro del país, mucho menos en el exterior. Con el agravamente de que hicieron el ridículo y han tenido que salir con el rabo entre las piernas.

Lo mismo les está sucediendo con los tres congresistas y otros que les respaldan desde los Estados Unidos, estos congresistas han sido incapaces de detener una nueva política de apertura entre Washington y Cuba, mucho menos podrán legalizar un golpe de Estado Militar ya requetecondenado por el mundo entero. A esto hay que agregarle que el bloque sudamericano (que está firmemente contra el golpe de Estado-Militar), encabezado por Brasil, no es poca cosa para Washington en cuestiones comerciales, por tanto los Estados Unidos no va a arriesgar lo suyo por un país pobre y pequeño que en vez de ganancias sólo problema les causa. Así de sencillo: la prioridad de los Estados Unidos es defender y abogar por sus intereses, como debe de ser todo país que se considere independiente.

De Europa ni hablar, por su nivel cultural y educacional (y por sus experiencias pasadas con el fascismo) ven a los golpistas como prehistóricos, como seres que deberían de estar detrás de una vitrina del Museo de Historia Natural. Y no sólo para asustar a los niños sino para enseñarle a las nuevas generaciones que ese tipo de cosas que hacían esos seres, golpes de Estado-Militar, no pueden ni deben volverse a permitir porque significa retroceso de la Humanidad.

Como dicen por allí, no somos del todo buenos ni del todo malos, y algún merito debían tener los golpistas, y de hecho, lo tienen: Lo bueno de los golpistas, es que de un sólo Golpe despertaron a un pueblo que vivía en su país, en el país que les pertenece, creyendo que vivía en un país ajeno. Ahora ya no hay fuerza, ni policial ni del ejército, que detenga a un pueblo que clama y reclama sus derechos. Por supuesto, debe dejársele espacio a la reconciliación nacional, eso sí, después de haber enmendado el Estado de Derecho que no es otro que el retorno a la Consitucionalidad, y que obligatoriamente tiene que transitar por la restitución del presidente democráticamente electo, Manuel Zelaya.

Los grandes perdedores de toda esta aventura de terror realizada en Honduras, son, sin duda, los cabecillas del golpe de Estado-Militar: Roberto Micheletti y Romeo Vásquez Velásquez. Los empresarios que les financiaron se mantienen casi en la sombra (ya llegará el momento en que anunciarán que se lavan las manos); los políticos que los adularon en su momento darán media vuelta y ‘si te vi no me acuerdo’; los periodistas y “analistas” que les dieron cantos de sirena se irán con su música a otra parte, a endulzar el oído del que esté de turno. Y Micheletti y Vásquez Velásquez (así como los oficiales que comandaban cuando sus subordinados jalaron el gatillo) ya están en la mira de la Corte Penal Internacional, deben de guardar el dinero que han hecho con el Golpe porque no es de ellos, es para los abogados. También deben ahorrar porque son todavía de paradero incierto, y puede ser muy lejos y costoso para que sus familiares vayan a visitarlos de vez en cuando.

Las bravuconadas golpistas continúan, dijo alguien del TSE (Tribunal Supremo Electoral), que si sólo los dos partidos tradicionales asisten, pues con ellos se harán las elecciones. ¿Qué ganaría Pepe o Elvin, los candidatos de los partidos tradicionales, de salir electos sin la restitución del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales? Pues ganarían la presidencia local de Honduras (y no total sino con ingobernabilidad). Un rechazo mundial y la paciencia de por sí conocida de los organismos internacionales, para que la presidencia espuria se resquebraje por la indiferencia internacional, la presión interna y una economía a pique. Así que no prometan, con lo que ni siquiera pueden soñar.

Ningún país reconocerá a un presidente parido desde un gobierno de facto, golpista-militarista, pues el presidente que lo haga, al hacerlo está firmando su acta de defunción y dando luz verde para que a él también le propinen un golpe de Estado Mi-li-tar.

Nueva York 26 oct. 09.
www.hondurasusaresistencia.com

jueves, octubre 22, 2009

Infamia en la acción y en la palabra. Helen Umaña


Cuando escribo estas notas, la Resistencia ha contabilizado a una treintena de sus miembros asesinados por las fuerzas represivas. Vidas útiles cuyo delito fue no aceptar la imposición de un régimen ilegítimo y dictatorial y desear construir una Honduras más justa mediante la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente. Vidas dignas, sacrificadas por las fuerzas siniestras que dirigen el tinglado político del país.

El lunes 19 de este mes se divulgó que el decreto que imponía el estado de sitio, después de dos o tres semanas de calculadas dilatorias, se había publicado en el periódico oficial. Supuestamente, se había restablecido el derecho a disentir, a expresar inconformidad y a manifestar el desacuerdo con ideas o actos con los cuales no se comulga.

Sin embargo, ese día, cuando se inhumaron los restos del dirigente sindical Jairo Sánchez, se asesinó al maestro Eliseo Hernández Juárez, líder ecologista, dirigente de la Resistencia y candidato a vicealcalde en su comunidad. Además se «gaseó» y capturó a manifestantes en San Pedro Sula y Santa Bárbara. Entre los capturados estaba Julio Corea, Procurador de los Derechos Humanos que fue vapuleado salvajemente. El martes, en la primera ciudad, se reprimió la marcha de varias organizaciones feministas y, en Tegucigalpa, se asesinó a Marcos Martínez, dirigente de la colonia Divanna. Siempre en la capital, el miércoles se hirió de gravedad a Marcos A. Garay, presidente del Comité de Patronatos de Honduras y se capturó a varios de sus miembros. El 21, en San Pedro Sula, los represores agredieron de nuevo en el parque central. Todo esto ratifica que, en Honduras, la ley es papel mojado y sólo sirve para tratar de engañar al mundo. En la práctica, la maquinaria represiva está bien engrasada y no se detiene.

Ni se detendrá. Honduras gira ya en una espiral de violencia que puede durar un tiempo indefinido. Para estar de acuerdo con ese escenario, los medios desinformativos han recargado baterías con el propósito de condicionar la mente de los receptores para que acepten y vean como normal o justificada la intensificación de una operación de aniquilamiento que baraje lo selectivo y lo indiscriminado como forma de sembrar el terror y amedrentar a la disidencia. Los blancos ya están señalados: líderes populares específicos, pero también cualquiera que externe públicamente su descontento. Por los indicios que saturan el ambiente —a menos que, como por milagro, surjan fuerzas que se opongan a la locura fascista—, se está a un paso de reeditar la versión hondureña —corregida y aumentada— de la terrible historia que se vivió en décadas pasadas en otros países de Centroamérica.

El maquiavélico plan ya está en camino: intensificar las acusaciones de vandalismo o terrorismo contra los miembros de la Resistencia a la que se pretende criminalizar endilgándole el membrete de movimiento armado, insurgente o guerrillero. Las informaciones sobre supuestas compras de armas en los países vecinos apuntan hacia ese objetivo. Pronto veremos que cualquier acción punible que no pueda aclararse se le endilgará a la Resistencia a la que se asimilará, aún más, con las «maras» o con cualquier grupo disociador.

Ese contexto explica el aterrador mensaje de odio y exterminio formulado por Juan Ramón Martínez quien exhorta al Tribunal Supremo Electoral (léase ejército y policía) a que aplique «el látigo para detener a quienes pretenden turbar la tranquilidad nacional y comprometer el futuro de las nuevas generaciones» (La Tribuna, 20.10.2009). Una clara directriz metodológica dentro del criminal engranaje que pretende conducir al país a una guerra civil o a una situación de anarquía generalizada que tendría tres beneficiarios inmediatos: el régimen dictatorial que se implantaría definitivamente; los fabricantes y vendedores de armas y los consorcios farmacéuticos. Y con una especie de humor macabro también podríamos incluir a las empresas funerarias y a los fabricantes de ataúdes.

Desde el momento en que surge, la Resistencia ha enarbolado, como bandera de lucha, la no violencia. La resistencia activa. La desobediencia civil. Alimentada de un profundo pacifismo que reniega de la guerra como instrumento para dirimir los conflictos, con reiterada convicción, la Resistencia se ha opuesto a toda forma que implique el uso de la fuerza, ya que éste es un mecanismo irracional, antihumano y cavernario.

Esa filosofía de lucha hizo que la Resistencia encontrara un eco inmediato en inmensas capas poblacionales sin discriminación de ninguna especie: miembros de las diferentes etnias, campesinos, obreros, maestros, profesores y estudiantes universitarios, pintores, teatristas, maestros, médicos, escritores, periodistas, poetas, abogados, historiadores, amas de casa, comerciantes, personas de la tercera edad, candidatos a cargos de elección popular, músicos, religiosos católicos, pastores evangélicos, monjas, feministas, militantes de partidos políticos, etc.

Pero jamás, los miles y miles de hondureños que nos hemos integrado a la Resistencia hemos visto un arma o leído algún instructivo sobre formas de ataque o algo parecido. Asimismo, en cada caminata, un férreo comité de vigilancia ha impedido desmanes y acciones provocativas. Inclusive, han detectado a infiltrados con armas que han entregado a los cuerpos policiales.

Por eso mismo, nunca, en la historia del país, había surgido un movimiento con tal capacidad de convocatoria. Además, no se piense que está muerto. Ciento veinte días de lucha, que implican incalculables sacrificios personales: muertos, gaseados, capturados, toleteados y agredidos de mil maneras, no han hecho más que incrementar la rebeldía y la determinación de continuar oponiéndose a la arbitrariedad, razón por la cual se rechaza un proceso eleccionario impuesto, ilegal y «tutelado» por la mano militar.

Sólo un ciego mental o un espíritu obnubilado por el odio personal a Mel Zelaya puede equiparar ese conglomerado humano con hordas anárquicas y vandálicas. Al respecto, en el artículo citado, se vierten conceptos dignos de incluirse en una antología de la infamia: «La población le ha tomado la medida a la resistencia. Sabe que los seguidores de Zelaya, turbados por la falta de dirección conjunta, sólo actúan bien cuando se imponen la meta inmediata de destruir vidrieras, meterle fuego a los edificios o pintar vulgaridades en iglesias, edificios públicos o en las residencias de los líderes que les han plantado cara. Saben que no les motivan ideales que trasciendan más allá de la paga, la oportunidad de hacer turismo revolucionario; o la anticipación de soñar en recibir algunos beneficios que resulten de quitarles los bienes a los ricos para repartirlos entre los pobres». Palabras que, más que mellar a la Resistencia, vulneran conceptos éticos. Pero esto último, por cierto, parece excluido del vocabulario y de la práctica política golpista.

lunes, octubre 19, 2009

La mirada herida de Herta Müller


Según Babelia, el suplemento cultural de El País, “con el Nobel y con su libro El hombre es un gran faisán en el mundo, Herta Müller parece haber terminado su misión: una obra centrada obsesivamente en su experiencia dramática así como en el sufrimiento y el desarraigo de la colectividad alemana en Rumania. Antes de esperar a ver si surgen otros temas en la obra de esta escritora, los lectores descubrirán en sus libros un universo alucinante enriquecido con la trágica historia del siglo pasado”.

De Herta Müller, premio Nobel de Literatura 2009, leí hace un par de años El hombre es un gran faisán en el mundo, pero tras echar un vistazo a esta nota: La mirada herida de Herta Müller, firmada por la escritora rumana Gabriela Adamesteanu, me siento obligado a releerla.